Pasiones y tensiones

jueves, 30 de julio de 2015

Foto: Alexi Lubomirski
Por donde iba provocaba pasiones; a veces altas pasiones, a menudo bajas pasiones. Sabía que la pasión era efímera, pero no se creía eso de que el amor fuese eterno. Sabía que valían más cinco minutos de pasión que cinco años de aburrimiento. Sabía que para no perder la pasión había que dejarse ir, había que perderse en la propia pasión. Sabía que provocaba pasiones entre ellos y ellas. Para algunos era un problema, para ella no.

Gimnasio

miércoles, 29 de julio de 2015

Foto: Alexi Lubomirski
Él tenía un cuerpo atlético. Ella tenía un cuerpo serrano. Él machacaba su cuerpo. Ella hacía lo que le pedía el cuerpo. Él trabajaba su cuerpo. Ella trabajaba lo imprescindible. Él practicaba el culto al cuerpo. Ella le daba gusto al cuerpo. Él castigaba su cuerpo. Ella le castigaba a él. Cuestión de gimnasio, cuestión de genética. Todo culto exige sacrificios.

A sentarse

martes, 28 de julio de 2015

Foto: Alexi Lubomirski
Desde niña le enseñaron a sentarse bien, a sentarse con estilo, con clase, con el estilo propio de su clase. Aprendió pronto a sentarse, pero nunca sentó la cabeza. Hizo suyo el estilo de los de su clase, pero lo utilizó para vivir su vida junto a hombres y mujeres de toda clase y condición. Pasados los años, le bastaba con poner la elegancia, el estilo se lo dejaba a su modisto. Ya no era cuestión de estilo, sino de experiencia.

El seductor y el mito

lunes, 27 de julio de 2015

Foto: Jeanloup Sieff
Él tenía fama de seductor, de seductor con arte y mañas, con artimañas. Tenía un palique apto para el acercamiento, el abordaje, el acoso y el derribo. Tenía una conversación suficiente para intimar, convencer, persuadir, impresionar. Tenía una verborrea apabullante para entretener, enredar, engatusar, camelar. Tenía un problema evidente en cuanto la apariencia daba paso a la desnudez. El boca a boca y el mito del tamaño acabarían desmoronando el mito del seductor.

Vírgenes o esclavas

lunes, 20 de julio de 2015

Foto: Szymon Brodziak
Dice la actriz Emma Thompson: "El catolicismo hizo florecer la prostitución, al convertir a las mujeres en el fruto prohibido. Al obligarlas a actuar como vírgenes, creó un mercado para la prostitución". Claridad, contundencia e implicación. Emma es la presidenta de la Fundación Helen Bamber, que ayuda a esclavas sexuales. Hay cada vez más hombres se van de putas. Hay cada vez más interesados en que la prostitución aparezca como un problema de mujeres. Hay cada vez más hombres que deben reflexionar.

Fatalidad

viernes, 17 de julio de 2015

Foto: Helmut Newton
No hay que confundir fatalismo con determinismo. El fatalismo responde a la creencia supersticiosa; el determinismo responde al principio de causalidad (no de casualidad). El fatalismo descarta la razón y la acción; el determinismo permite la anticipación y la reacción. Sartre, en El ser y la nada, advierte: "Se puede afirmar que el determinismo, si se tiene la precaución de no confundirlo con el fatalismo, resulta más humano que el libre albedrío (…) Actuamos tal como somos y nuestros actos contribuyen a hacernos". Existe la mujer fatal… ¿Existe el hombre fatal?

Cuestión de altura

sábado, 11 de julio de 2015

Foto: Jan Scholz
Siempre fue de hablar bajo y vivir alto. Siempre fue de estar en lo más alto de la ciudad. Adoraba vivir en aquel piso alto, no por tener mejores vistas, por tener altas miras. Tenía balcón y no tenía ascensor. Para llegar a ella había que subir y subir, elevarse a lo más alto. Vivía tan alto que no estaba al alcance de cualquiera. Los que creían que era fácil subir a su piso eran los primeros en probar que cuanto más alto subían más grande era la caída. Había que estar a la altura.

La belleza efímera

miércoles, 1 de julio de 2015

Foto: Vincent Peters
Ambos eran evidentemente bellos, pero la belleza no era igual para ambos. Él creía que la belleza era divina, sobrenatural. Ella sabía que la belleza era humana, natural. Él creía que sólo se enamoraría de una mujer bella. Ella sabía que la belleza que atraía no coincidía con la belleza que enamoraba. Él creía que su rostro era el espejo de su alma. Ella sabía que su belleza sin humildad era vanidad. Él creía que la belleza era eterna. Ella sabía que la belleza era efímera. La creencia era imbécil, la sabiduría era implacable. La belleza se les iba esfumando.