El café de madrugada

domingo, 31 de mayo de 2015

Foto: Ferdinando Scianna
Ambas tomaban aquel café de madrugada para despertar de una noche en la que no habían dormido. Ambas tomaban aquel café dulce, caliente, excitante, para olvidar otra noche amarga, fría, monótona. Ambas solas, con sus cafés solos. No podían pasar sin su café. Por lo menos el café no era recalentado, era hecho expresamente para ellas cada mañana por alguien que las amaba. Alguien, revolucionario cotidiano, que, como el Che Guevara, pensaba: "Si no hay café para todos, no hay café para nadie".

Ande yo caliente...

jueves, 28 de mayo de 2015

Foto: Jordan Matter
Ella había sobrevivido en la política a pesar de tener una percepción distorsionada de la realidad. Había transmitido euforia desmedida a su entorno inmediato, a modo de afecto complaciente, a modo de optimismo envolvente. Había sido su única estrategia política, una estrategia que llevaba al colectivo al fracaso inevitable. Había creado ese entorno inmediato a su medida. El entorno inmediato no era el entorno ciudadano. Cuando el entorno ciudadano prescindió de ella, confirmando su fracaso, el entorno inmediato se sintió frustrado, se sintió engañado. Pero, ella sobreviviría en la política a pesar de tener una percepción distorsionada de la realidad. Pasaría de aplicar la estrategia de la euforia a aplicarse el refranero: "Ande yo caliente y ríase la gente".

Meter mano

miércoles, 27 de mayo de 2015

Foto: Helmut Newton
Dicen los expertos en gestualidad que un político usa más la mano derecha cuando hace un discurso hipócrita y usa más la mano izquierda cuando hace un discurso sincero. Esto pasa porque la mano derecha está controlada por el hemisferio izquierdo del cerebro, que es más calculador, y la mano izquierda está controlada por el hemisferio derecho, que es más espontáneo. Pero… ahora que dicen que ya no hay izquierda ni derecha… ¿con qué mano meterá mano el político que se mete en política para meter mano?

Be water

martes, 26 de mayo de 2015

Foto: Harry Fayt
Antes había nadado muchas veces contra viento y marea. Antes había esperado muchas veces a que se alineasen la luna y el sol para que hubiese mareas vivas. Antes había estado expuesta muchas veces al vaivén de pleamares traicioneras. Ahora notaba como la marea limpiaba la playa. Ahora se dejaba llevar por la marea. Ahora formaba parte de la marea. Be water, my friend.

Los arrastró la marea

lunes, 25 de mayo de 2015

Foto: Sebastiâo Salgado
No hacía falta ser un lobo de mar para prever el naufragio de aquel buque oxidado, herrumbroso, destartalado, que algunos se empeñaban en mantener a flote como un crucero. El capitán y la tripulación continuaban ensimismados. Pretendían disfrutar de unas vacaciones en el mar, mientras los demás no tenían vacaciones, porque no tenían trabajo. Pretendían descansar en camarotes de lujo, mientras los demás eran echados de sus camas, porque no podían pagar la hipoteca. Pretendían nadar, mientras los demás tenían que guardar la ropa, porque sabían que en un descuido les iban a dejar desnudos. Pretendían recalar en playas paradisíacas, pero los arrastró la marea y encallaron.

La mentira y la prudencia

sábado, 23 de mayo de 2015

Foto: Christa Meola
En la espiral de la mentira prudente de Timur Kuran los espabilados cuentan a la mayoría lo que la mayoría quiere escuchar, porque es más fácil mentir que convencer, dado que la mayoría se mueve más hacia la conformidad que hacia la disconformidad. No hace falta que la mayoría esté convencida de algo, no es momento de convicciones, basta con que una mentira prudente esté difundida para que, dado el conformismo general, se alcance un consenso mayoritario sobre la conveniencia o inconveniencia de algo o alguien. No hace falta que la mentira esté bien argumentada, basta con que esté bien comunicada.

Planchadora

lunes, 11 de mayo de 2015

Foto: Helmut Newton
Él le decía que había poco trabajo. Le decía que debería estar agradecida por tener aquel trabajo. Le decía que debería sentirse realizada con aquel trabajo. Le decía que debería estar contenta para trabajar bien. Le decía que debería trabajar bien para estar contenta. Le decía que eso del trabajo digno era una milonga política de unos que no trabajaban. Le decía que él le había dado ese trabajo, por eso era su dueño. Él le decía… pero ella pensaba que sólo los tontos eran felices con su trabajo.

El sexo casual

sábado, 9 de mayo de 2015

Foto: Karen Abramyan
La mujer se hacía más autónoma, el sexo ocasional se hacía más frecuente, se hacía más democrático. El sexo casual era una de las dos principales conquistas de la clase media urbana (la otra era el incremento de la clase media urbana). El sexo esporádico era tabú, era reprobado por la sociedad, era secreto. La ocultación exageraba la excitación. La casualidad exageraba la frivolidad. La sexualidad exageraba la sociabilidad. La juventud deseaba ocultación, excitación, casualidad, frivolidad, sexualidad, sociabilidad. La empresa sabía que el mercado de los impulsos estaba en la red. La empresa saturaba Internet de contactos on line, páginas de dating, chats para citas, etcétera.

Sin melena

jueves, 7 de mayo de 2015

Foto: Martin Wieland
Él siempre la adulaba alabando su larga melena. Decía que se había fijado en ella por primera vez al ver su pelo ondulado al viento. Decía que se había quedado prendado de su melena antes que de su mirada o de su sonrisa. Decía que se había enredado en su pelo antes que en su cadera o en su cintura. Decía que se había escondido en su melena muchas noches y algunos días. Cuando ella descubrió que lo mismo que le decía a ella se lo decía a otras, se rapó el pelo al cero, se desnudó y lo esperó en la cama. Él se quedó perplejo, se dio la vuelta y, sin decir palabra, se fue para siempre. Ella primero sonrió, luego soltó una gran carcajada.

El lujo italiano

Foto: Martin Wieland
Se habían conocido en una cena de gala. Durante la misma él había intentado impresionarla haciéndole ver que, más allá de su cuidado físico y su estilo exquisito, era un hombre con patrimonio heredado pero con patrimonio aumentado gracias a su habilidad para los negocios. Le había hablado de sus bondades y sus bienes, de sus lobbies y sus hobbies, sobre todo de su pasión por los coches de lujo italianos, de su colección de Maserati y Lamborghini. Ella lo escuchó atentamente durante la cena, el baile y la cama. Madrugó, abandonó la suite, saludó en el hall y se fue para siempre montada en su Vespa… italiana.

El beso de Pamela

martes, 5 de mayo de 2015

Foto: Bryan Adams
Él sabía que un beso de una mujer encumbrada como icono sexual serviría de bien poco si no quedaba una buena foto que sirviese de testimonio. Tuvo la doble suerte de que le besase Pamela desnuda y de tener una buena cámara cerca para inmortalizar el momento. Desde que aprovechó el momento oportuno lleva la foto siempre en su cartera y la saca en momentos oportunos para provocar envidia a los amigos que en su día vieron “Los vigilantes de la playa” y para provocar envidia a los amigos que escuchan sus cada vez más fantásticas historias sobre qué sucedió después de aquel beso.

Alta infidelidad

Foto: Vincent Peters
Ella le era infiel porque le daba pereza serle fiel. Él le pedía fidelidad a ella pero le era infiel en cuanto tenía ocasión. Ella elucubraba cuando decía que le habría sido fiel, si hubiese estado enamorada de él. Él elucubraba cuando decía que le habría sido fiel, si la hubiese tenido en exclusividad. Ni la fidelidad ni la infidelidad son definidas en el diccionario como las entienden los fieles e infieles. Fidelidad tiene que ver con lealtad e infidelidad con falta de fidelidad. Nada que ver con cópulas y cuernos. Existe la alta fidelidad pero no la alta infidelidad.

El mendigo

lunes, 4 de mayo de 2015

Foto: Don McCullin
La ley es ecuánime, prohíbe dormir en el banco de la calle y en el cajero del banco tanto al rico como al mendigo. El mendigo es aquel que sólo sabe ser mendigo. El mendigo no gasta, cuesta. El mendigo dispone de mucho tiempo libre. El mendigo es un extranjero marginal que invade tu ciudad. El mendigo siempre tiene mal humor y mal olor. El mendigo se emborracha en la calle, no lo hace en su casa o en el bar como los demás. Dar a un mendigo comida que te sobra no es generosidad, es caridad; generosidad es compartir tu comida con él cuando tú también pasas hambre.

Levitando

Foto: Alexander Sergeev
Ella no flotaba en el aire, levitaba. Según el diccionario, levitar es elevarse en el espacio sin intervención de agentes físicos conocidos. Sin embargo, los conocidos eran agentes fundamentales para que ella alcanzase la levitación. Los conocidos sólo le decían lo que ella quería oír. Le regalaban los oídos con frases halagüeñas sobre su gran poder para estar por encima de todas las cosas, para liderar el mundo simplemente con su carisma. Los conocidos estaban para elogiarla, enaltecerla, ensalzarla. Ella se rodeaba de conocidos expertos en la lisonja, el panegírico y la zalamería. Ella se rodeaba de palmeros. Palmeros, según el mismo diccionario, son los que acompañan con palmas el baile flamenco. Pero, en el baile flamenco hay que tener los pies en el suelo, no hay que levitar.

El exceso de inspiración

domingo, 3 de mayo de 2015

Foto: Katarzyna Rzeszowska
Las derechas están inspiradas. Que estén inspiradas no quiere decir que sean geniales, sino que tienen inspiración. Fuentes de inspiración de las derechas: neoconservadora inspirada en Thatcher, tecnocrática inspirada en Orwell, demagógica inspirada en Goebbels, reaccionaria inspirada en Aznar, clasista inspirada en Aguirre, especuladora inspirada en Rato, plasmática inspirada en Rajoy, ciudadana inspirada en Rivera, integrista inspirada en Rouco, fundamentalista inspirada en Escrivá, tradicionalista inspirada en Primo de Rivera... El exceso de inspiración no genera más creatividad y puede llevar a la falta de espiración. Si después de inspirar no se espira, se corre el riesgo de expirar. Éstos, con su exceso de inspiración, te roban hasta la respiración.

El mito del seductor

sábado, 2 de mayo de 2015

Foto: Christa Meola
Él tenía fama de seductor, de seductor con arte y mañas, con artimañas. Tenía un palique apto para el acercamiento, el abordaje, el acoso y el derribo. Tenía una conversación suficiente para intimar, convencer, persuadir, impresionar. Tenía una verborrea aparente para entretener, enredar, engatusar, camelar. Tenía un físico atractivo, cuidado, trabajado, musculado. Tenía un problema evidente en cuanto se desnudaba. Ella no pudo contenerse, se partió de risa en el momento más inoportuno u oportuno. El boca a boca acabaría desmoronando el mito del seductor.

Polvo en aseo

viernes, 1 de mayo de 2015

Foto: Vlad Gansovsky
El mercado y la hostelería se imponen a la moral. Un restaurante de Toronto, a la vista de que algunos de sus adinerados clientes iban a sus impolutos aseos a echarse polvos, en vez de a echarse polvos de talco, decide iniciar por San Valentín una campaña de marketing promocionando las cenas de pareja con polvo en aseo, a modo de postre con fruta de la pasión. La Dirección de Salud Pública de Toronto autoriza la promoción, siempre que los aseos estén limpios, lo cual garantiza el servicio de limpieza del restaurante. Cuestión de higiene pública, no de vida lúdica. Cuestión de libre mercado, no de placer privado.

El rosa no existe

Foto: Joanna Kustra
Nos hicieron creer que el rosa era el color de las niñas, de las mujeres, de las lesbianas, de los gays, de los Libra, de los líderes del Giro, de las primaveras, de los amores, de las novelas rosas, de las prensas rosas, en las telenovelas rosas. Y ahora van unos científicos de la Universidad de San Diego y advierten que el rosa no existe, que no es un color, que no es más que la mezcla de rojo y blanco, que no es más que un engaño del cerebro, que no está en el espectro de luz, que no está por ninguna parte entre el infrarrojo y el ultravioleta, que no está en los ojos sino en la mente. Ya cantaba Aerosmith: "Pink is like red but not quite" (el rosa es como el rojo pero no exactamente). Hay que avisar a los de izquierdas de que el rosa, el centro, no existe, existe el rojo.