Lluvia de agosto

martes, 1 de septiembre de 2015

Foto: Harri Peccinotti
Las tres amigas estaban muy unidas y coincidían en casi todo. Se habían ido juntas de vacaciones como siempre, pero aquel agosto resultó lluvioso como nunca. Lo mejor que podían hacer cuando caía aquella lluvia de agosto era dejarla caer. Toda la vida les habían dicho que no había que mojarse, que la lluvia no era responsable de quien se mojaba, pero ellas se dejaban empapar de frescura. Aquella lluvia de agosto refrescaba sus ganas de vivir. Ellas sabían que, para ver el arcoíris, había que soportar la lluvia.

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