Mordiscos y susurros

domingo, 30 de agosto de 2015

Foto: Igor Koshelev
Unas agudizaban el sentido del oído cuando él les susurraba frases eróticas a la oreja. Algunas agudizaban el sentido del tacto cuando él les acariciaba la oreja. Muchas perdían el sentido cuando él les mordisqueaba el lóbulo de la oreja. Para ella aquel mordisqueo era un sinsentido. Para él era un comienzo, para ella era un final.

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