El seductor y el mito

lunes, 27 de julio de 2015

Foto: Jeanloup Sieff
Él tenía fama de seductor, de seductor con arte y mañas, con artimañas. Tenía un palique apto para el acercamiento, el abordaje, el acoso y el derribo. Tenía una conversación suficiente para intimar, convencer, persuadir, impresionar. Tenía una verborrea apabullante para entretener, enredar, engatusar, camelar. Tenía un problema evidente en cuanto la apariencia daba paso a la desnudez. El boca a boca y el mito del tamaño acabarían desmoronando el mito del seductor.

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