Sofocante

lunes, 29 de junio de 2015

Foto: Vincent Peters
Hacía un calor sofocante, fuera y dentro de ella. Aguantaba bien el calor, en el mar, en la tierra, en el infierno. Descubrir su calor fue como descubrir el fuego. Desprendía tanto calor que, si jugabas con ella, podías quemarte. Si seguías jugando con fuego, donde había habido llamas luego podía haber cenizas. Compensaba arriesgarse. Era preferible un infierno con ella que un paraíso sin ella. Ya decía Mark Twain: "Prefiero el paraíso por el clima… el infierno por la compañía".

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