El pecado de la carne

lunes, 1 de junio de 2015

Foto: Ferdinando Scianna
Él estaba confundido, ella lo tenía claro. A él le habían hablado de la pesada carga de la carne, pero también de la debilidad de la carne. A él le habían hablado de que la carne, el mundo y el demonio eran los enemigos del alma, pero también de que la carne era el soporte de la salvación, eso sí, siempre mediante cópula procreadora entre marido y mujer, nunca mediante masturbación, fornicación o prostitución. A él le habían hablado del pecado de la carne, pero en él el verbo nunca se hizo carne. Le propuso matrimonio, en vez de decirle que quería pecar con ella. Para ella el pecado no existía, menos aún el pecado carnal.

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