De Mirón

domingo, 14 de junio de 2015

Foto: Szymon Brodziak
Las similitudes entre la discóbola y el discóbolo son evidentes: naturalismo anatómico, figura de bulto redondo, captación de momento fugaz, movimiento atlético, tensión contenida, peso del cuerpo cargado sobre la pierna derecha, composición en zig-zag, diagonales contrapuestas, fricción entre lateralidad y frontalidad, rostro inexpresivo. Las diferencias también son evidentes: carne en vez de mármol, zapatos con tacón de aguja, faldita plisada, peinado con más volumen, torso con más volúmenes. No en vano las separan casi 2.500 años. Los clásicos que prefieran al discóbolo de Mirón no tienen más que buscarlo. Los clásicos mirones no tienen más que mirar.

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