Alegría húmeda

martes, 30 de junio de 2015

Foto: Vincent Peters
Ellos reinventaban la alegría en cada esquina. La travesura llevaba a la diversión, el desenfado al alboroto, el juego al júbilo, el regocijo al regodeo. La alegría era la pena disimulada. La alegría sólo era alegría cuando era compartida. Para ellos la alegría era obligatoria. Ella regresaba en su bicicleta, como siempre, absorta en sus cuitas de amor y desamor. Llamó su atención aquella algarabía inesperada, espontánea. Se acercó de inmediato, se empapó de alegría. No se percató de que el chorro de agua erotizaba el momento. Ellos pasaron de la alegría al alborozo.

0 comentarios: