El mito del seductor

sábado, 2 de mayo de 2015

Foto: Christa Meola
Él tenía fama de seductor, de seductor con arte y mañas, con artimañas. Tenía un palique apto para el acercamiento, el abordaje, el acoso y el derribo. Tenía una conversación suficiente para intimar, convencer, persuadir, impresionar. Tenía una verborrea aparente para entretener, enredar, engatusar, camelar. Tenía un físico atractivo, cuidado, trabajado, musculado. Tenía un problema evidente en cuanto se desnudaba. Ella no pudo contenerse, se partió de risa en el momento más inoportuno u oportuno. El boca a boca acabaría desmoronando el mito del seductor.

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