La sonrisa de Marquita

jueves, 9 de abril de 2015

Foto: Marquita Pring para Vogue
El cuerpo es mensurable, la belleza no. Una mujer alta, con pocos kilos, piernas infinitas, cadera minimalista y clavículas flotantes puede ser una modelo de pasarela. Una mujer con menos altura, más kilos, más curvas, cadera cimbreante y hombros redondeados puede ser un icono de belleza. Por supuesto, una mujer puede ser bella sin ser modelo ni icono. Loable la ruptura de estereotipos, detestable el marketing de ciertas firmas textiles a las cuales importa poco la homologación de tallas, importa nada la salud de las modelos e importa menos que nada la salud de las delgaduchas que compran en sus tiendas. Por cierto, Marquita Pring sonríe porque está perfecta.

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