La procesión

domingo, 5 de abril de 2015

Foto: Martin Wieland
Rebuscó en su armario y quiso cumplir con la indumentaria de Semana Santa. Prescindió de la mantilla de chantilly (la procesión iba a prolongarse hasta la noche). Sacó su collar de perlas (para mujeres mayores que ella). Se puso un vestido negro de luto riguroso y zapatos de tacón riguroso. Un vestido de terciopelo (demasiado ceñido), encaje guipur (demasiado transparente), cuello barco (demasiado abierto), manga larga (demasiado larga), no entero (demasiado corto). Se subió a la Vespa y se fue a la procesión. No comprendió por qué no la dejaron participar. Había pasos, pero no pasos adelante.

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