Hotel monasterio

martes, 31 de marzo de 2015

Foto: Steven Lyon
Convencidas del dogma de la austeridad, deciden pasar la Semana Santa en un monasterio cisterciense. Dispuestas a vivir como monjas de clausura, asumen la observancia de la regla benedictina, aunque interpretándola a su manera. Asumen el ascetismo, prescindiendo de todo lo que traían consigo, aunque no de tacones, ligas y guantes. Asumen la importancia del trabajo manual, aunque se aplican más en la manipulación que en la manufactura. Asumen la rutina y el voto de silencio para alcanzar individualmente la paz interior, aunque alcanzan conjuntamente el éxtasis y el clímax místico. Asumen el libre albedrío, aunque entre rezar y pecar no dudan.

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