A la cubana

miércoles, 4 de febrero de 2015

Foto: Eduardo Peris
A la cubana le enseñaron de niña a cocinar arroz a la cubana. Aún había arroz, huevos, tomates, plátanos, harina, aceite y sal. A la cubana le hacía ilusión untar con aceite su vieja taza de desayuno, llenarla de arroz hervido y volcarla, a modo de flan, con salsa de tomate y huevo frito encima, a modo de homenaje a la madre patria, y abrazarlo con los plátanos fritos, a modo de guirnalda caribeña. A la cubana ya no le ilusiona esa presentación festiva. Extiende el arroz en el plato y lo revuelve todo. La cubana fue siempre más revoltosa que revolucionaria.

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