Espiral de la mentira prudente

lunes, 31 de marzo de 2014

Foto: John Tisbury
En la espiral de la mentira prudente de Timur Kuran los espabilados cuentan a la mayoría lo que la mayoría quiere escuchar, porque, dado que la mayoría se mueve más hacia la conformidad que hacia la disconformidad, es más eficaz mentirle prudentemente que convencerla fehacientemente. No hace falta que la mayoría esté convencida de algo, no es momento de convicciones, basta con que una mentira prudente cree una ilusión óptica o mental para que, dado el conformismo social ante lo inevitable, se alcance un consenso mayoritario sobre la conveniencia o inconveniencia de algo o alguien. Bastará una mentira bien argumentada y bien comunicada para que surtan efecto la insinuación, la reprensión, la recriminación, la delación, la acusación, la imputación, la inculpación, la incriminación. El desmentido, si lo hay, llegará tarde para que surtan efecto la absolución, la exculpación, la exención, la remisión, la condonación, la redención, la reconsideración, la reputación. Una mentira prudente parece una contradicción. Mentira y prudencia parecen contrapuestas. La mentira es consciente e intencionada o no es mentira.  La prudencia es la virtud de dirigirse a los demás con mensajes cautos, claros y ciertos. En la moral católica la prudencia es una virtud cardinal, que dispone a la razón para discernir entre el bien y el mal. Parece mentira que sean los gobernantes más católicos los que más usan y abusan de la mentira prudente, justificándola si se alcanza el objetivo político. Mienten con los mismos labios con que rezan. Mienten, luego pecan. Hay un infierno para los mentirosos. Antes hay elecciones.

Glosa de la frivolidad

jueves, 27 de marzo de 2014

Foto: Nicola Ranaldi
La frivolidad es positiva o negativa según quién, dónde, cuándo, qué y para qué. El diccionario de la RAE separa bien los significados de frívolo. Ser frívolo, en el sentido de mundano o veleidoso, a la hora de abordar temas ligeros, fútiles, insubstanciales, demuestra frescura. Ser frívolo, en el sentido de voluble o tornadizo, a la hora de legislar, gobernar o hacer oposición, demuestra irresponsabilidad. Valérie Tasso es una frívola, en el sentido de escribir libros sobre temas superficiales, con predominio de lo sensual o lo sexual. Escribió Diario de una ninfómana y El método Valérie, que la han convertido en un icono mediático. Dice frivolidades como que "el único objetivo del sexo es pasárselo bien" o que "cuando hablas de sexo y hay una risa tonta detrás, en el fondo hay un miedo atroz al sexo". También dice que Borges o Kafka, sus escritores favoritos, tendrían problemas para publicar hoy, pues las editoriales prefieren los manuales sobre cómo ser feliz. Defiende la literatura erótica, porque "no hay nada más difícil que plasmar un orgasmo en un papel". La actitud frívola, en el ámbito adecuado, es saludable. Vargas Llosa dice que es el refinamiento de la sensibilidad, derivado de la literatura y del arte, el que crea el erotismo. También dice que la frivolidad, derivada de la prensa rosa y de la prensa amarilla, confunde la tabla de valores, limitada por el corto plazo y el espectáculo. En ediciones anteriores el diccionario de la RAE incluía para frívolo el significado de irresponsable y despreocupado. Los académicos lo han retirado. Era cuando a un político se le pedía ser honrado. Ahora se le pide ser eficaz. ¿Tendrá que ver con la erótica del poder?

El europio del pueblo

lunes, 24 de marzo de 2014

Foto: John Tisbury
El europio no es el opio del pueblo europeo, que diría un euromarxista. El europio, según la RAE, es "un cuerpo simple que se encuentra en las tierras raras". Ni el europio es del pueblo, ni el pueblo lo reconoce como suyo. El pueblo o lo desconoce o lo considera un cuerpo raro, ajeno, extraño, extranjero, foráneo, forastero. Se acercan unas elecciones europeas y cuesta convencer al español de que es europeo. Todo lo que lleva euro delante se cuestiona. No siempre fue así. Cierto que euro- nunca se supo bien si era un prefijo o un prefijoide. Aclaración generacional: bien saben los jóvenes que no es lo mismo ser pijo que pijoide. Lingüísticamente la cosa es complicada. Para algunos expertos las palabras con euro son auténticos vocablos compuestos (debido al valor semántico per se del prefijo); para otros son vocablos simples con prefijo. La cuestión lingüística es menor. Dicho así es algo que no es políticamente correcto en la España plural, en Cataluña, País Vasco o Galicia, pero tampoco en Flandes, en el corazón europeo. La lengua es expresión de la identidad. El lenguaje es expresión del pensamiento. Lo que se expresa mal se piensa mal. Lo que se expresa bien se piensa bien. Pero el pensamiento varía con el tiempo. Hace unos años, desde mediados de los ochenta del siglo pasado a mediados de la década inicial del siglo actual, toda palabra que llevase euro tenía connotaciones positivas (desarrollo, evolución, progreso, progresión, modernidad, modernización, cultura, civilización). Mencionar las palabras que siguen daba prestigio al que lo hacía: europeísmo, europeización, europeidad, eurocámara, eurodiputado, europarlamentario, euroizquierda, eurocomunismo, eurosocialismo, euro, eurobono, eurodivisa, eurocheque, eurodólar, euromercado, eurotúnel, euromisil. Desde entonces otras palabras han desprestigiado al ámbito territorial e institucional europeo: europesimismo, euroescepticismo, euroescéptico, eurocracia, eurócrata, eurofuncionario, eurocomisario, euroliberalismo, eurocentrismo, eurocapitalismo, eurovisión. La cuestión no está en la relación de España con Europa. España es Europa. Ese es el problema. Esa es la solución.

El insulto personal

miércoles, 19 de marzo de 2014

Foto: Jean-Baptiste Mondino

Hay teorías sobre el insulto personal en la política. Se podría pensar que el insulto personal abunda más cuanto más abunda el radicalismo. Hay teorías que demuestran lo contrario. Al parecer, en épocas de radicalismo prevalece el insulto ideológico sobre el insulto personal. Al contrario, en épocas de centrismo prevalece el insulto personal sobre el ideológico. Entiéndase por centrismo el acercamiento doctrinal de los partidos mayoritarios al centro político. En épocas durante las que al centrismo se suman el desprecio del bipartidismo, el descrédito de la política, el desencanto por la corrupción y el desespero por la situación económica prevalece el insulto personal sobre el respeto. En épocas de ideologías contrastadas había insultos clásicos: el de izquierdas insultaba al de derechas como cochino burgués, señorito holgazán o fascista meapilas; el de derechas insultaba al de izquierdas como parásito social, zángano ocioso o rojo ateo. En épocas de crisis de la política términos internos de los partidos salen a la luz como insultos personales: jarrón chino, mujer florero, fontanero, palmero, entre otros. En la dialéctica política está admitido el arte de insultar para desprestigiar al adversario, para deteriorar su reputación. Pero, para tener arte hay que ser artista, es decir, actor, artífice, autor, es decir, inteligente. Cuando el que insulta es ignorante, es decir, idiota, imbécil, insignificante, es decir, tonto, el insulto deja de ser arte para ser una tontería. Claro que entre los tontos hay grados. No es lo mismo ser tonto de nacimiento que tonto de remate. No es lo mismo ser tonto de baba que tonto del haba. No es lo mismo ser tonto de narices que tonto del culo. No es lo mismo ser más tonto que Abundio que más tonto que Mariano. Distorsionando lo que decía Víctor Hugo: "El tonto que me insulta siempre no me ofende jamás".

Si lo dijese un banquero danés

domingo, 16 de marzo de 2014

Foto: Juan Rodrigo
Si lo dijese un banquero danés, tendría credibilidad. Lo dice el presidente del BBVA: "La corrupción tiene un enorme coste en términos económicos, desalienta la inversión y reduce la eficiencia; un país más íntegro es un país más competitivo". Uno se cree lo del complemento directo, pero entre los sujetos de la corrupción están los banqueros. Si lo dijese un banquero danés, tendría credibilidad. Lo dice el presidente del BBVA: "Un poder judicial fuerte e independiente es un factor de primer orden para la eficiencia económica y el crecimiento". Uno se cree lo del complemento directo, pero no que el sujeto se crea la necesidad de extremar la supervisión de la libre competencia. El sujeto demanda la privatización-eliminación de las Cajas de Ahorros. El sujeto anima a la promoción-financiación de los oligopolios bancarios. El sujeto alaba la reforma laboral de los conservadores. El sujeto incita a la esclerosis de los servicios públicos. El sujeto se erige en portavoz de la gran banca. El sujeto lo dice ante la junta de accionistas del banco. Fuera, al otro lado de la calle, unos manifestantes protestan por las prácticas financieras del banco, se vuelcan encima unos botes de pintura roja, son imputados por desorden público. Desorden público es el que ha provocado la gran banca del país, la única que saca beneficios de la crisis, de una crisis que ha provocado la gran banca. Si lo dijese un banquero danés...

La política y la agricultura

miércoles, 12 de marzo de 2014

Foto: Camilla Akrans
Hace unos años se decía que la política y la agricultura tenían mucho en común. En ambas actividades había que abonar el terreno, sembrar, regar, eliminar las malas hierbas, podar, tener paciencia y cosechar. En tiempos de "politicidio" y "agricidio" la sociedad reclama otras similitudes, más bien entre la ética política y la agricultura ecológica. El "agricidio" vino de la mano del uso indiscriminado de biocidas para monocultivos intensivos, con el consiguiente agotamiento de la capa de suelo fértil y su posterior desaparición. El "politicidio" vino de la mano del cohecho y la prevaricación, es decir, de la corrupción de la función pública para financiar mafias partidarias o para maximizar beneficios de individuos sin escrúpulos. Cuando se sustituye la agricultura por la quimicultura, para maximizar rendimientos, la ingeniería financiera se suma a la ingeniería genética y a la ingeniería tecnológica. Es entonces cuando cualquier idiota se cree que puede convertirse en agricultor, con derecho a trabajar la tierra. Su estupidez y sus máquinas se encargan de la obtención de rendimientos inmediatos, la formación de riquezas espontáneas, la destrucción de suelo orgánico, la desaparición de la diversidad ecológica y la aparición de rendimientos decrecientes. Su estupidez, sus máquinas y los campos yermos que deja la ausencia de política.  Es entonces cuando su cultura gris le hace justificarse con el axioma de que el poder siempre compensa, que el poder siempre tiene razón, razón de ser. Es entonces cuando alguno recordará las bondades de la agricultura ecológica, de la ética ecológica. Es entonces cuando alguno recordará que el primer principio ético, de ahora y siempre, en agricultura y política, es no causar ningún daño innecesario. Quizás entonces sea tarde.

Neo

domingo, 9 de marzo de 2014

Foto: Frieke Janssen
El lenguaje no esconde, destapa. Neo es una apócope o un prefijo. Como prefijo, de uso frecuente en política, indica que una ideología renace, resurge como nueva. Curiosidades de la estadística: toda ideología que renace es de derechas, resurge como nueva la ideología rancia. Ejemplos: neofascismo, neonazismo, neocaciquismo, neocaudillismo, neocolonialismo, neocapitalismo, neoliberalismo… Sí, sí, el neoliberalismo también, pero a partir de la perversión del liberalismo. Los gestores de la comunicación de la derecha, expertos en el metalenguaje técnico, venden el neoliberalismo como un producto milagroso y moderno que sirve para solucionarle todos sus problemas a un ciudadano agobiado por la quiebra del modelo socialdemócrata, sin explicarle que el propio neoliberalismo está en la causa de la quiebra, sin etiquetar los principios activos del producto y menos sus efectos secundarios. Para vender como nuevo lo viejo, estos comunicólogos discurren y publicitan el neoliberalismo con un envoltorio de celofán reformista, más de centro que de derecha, que oculta la más rancia ideología conservadora. Los suyos son neoliberales, no neoconservadores. Es más, el neoliberalismo es nuevo, nuevo; de hecho, el término no entra en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua hasta la última edición, con el significado de "Teoría política que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado". Si los académicos les dejasen completar la definición, ellos añadirían una retahíla demagógica de tipo: "… para que el ciudadano se vea liberado del yugo estatal y pueda desarrollar todas sus potencialidades individuales gracias a la riqueza derivada de la reducción de impuestos a la renta personal, la producción y los beneficios empresariales, así como la movilidad de capitales, la falta de regulación financiera, la flexibilidad laboral y la privatización de los servicios públicos". Como apócope, neo es reducción de neocatolicismo. Según la RAE, el neocatolicismo es "Una doctrina político-religiosa que aspira a restablecer en todo su rigor las tradiciones católicas en la vida social y en el gobierno del Estado; emplease principalmente este nombre para significar que tal doctrina es retrógrada". Cuando apócope y prefijo coinciden, uno ya no sabe si está en su país o en un neopaís.

Tragando estupidez

miércoles, 5 de marzo de 2014

Foto: Andrew Lucas
Foto: Andrew Lucas
Neknominate (traga y nomina) es la última estupidez youtubera y facebookera. El juego nace en países desarrollados, lo cual demuestra que el desarrollo humano no garantiza menor estupidez humana. Inventado en Australia, donde ha tenido más éxito, y más víctimas, es en el Reino Unido. Pero, como se trata de un juego de superación, es probable que pronto la España quijotesca se coloque a la cabeza del ranking de estupidez. Las reglas del juego son simples, para mentes simples, de ahí su fulgurante expansión cual virus informático. Se trata de que el jugador modelo se beba un bote de cerveza a la vez que lleva a cabo una práctica de riesgo (por ejemplo, cruzar una calle céntrica con el semáforo en rojo para peatones). El jugador debe grabar la hazaña, colgarla en la red y nominar a unos prójimos, amigos o enemigos, para que intenten superar su reto etílico-lúdico. La estupidez aumenta exponencialmente por la red, tanto en cuanto al consumo de bebidas como en cuanto al deporte extremo. De la cerveza se pasa al vino de tetra brik, al ron de garrafón, al aceite de colza, al aceite reciclado de moto de segunda mano, a la orina de retrete público, al agua fecal de desagüe urbano… Del atrevimiento en paso de cebra se pasa a atravesar los cuatro carriles de una autopista sobre monopatín, a conducir en dirección contraria por una autovía, a esquiar por una pista no señalizada, a surfear en una playa del norte un día de temporal, a bucear cerca de un acantilado con mareas vivas… Tragando estupidez, el estúpido suele aducir que no le basta un término medio, quiere llegar al extremo. Suele llegar a la extrema estupidez.

La alfombra roja

lunes, 3 de marzo de 2014

Foto: Getty Images
La alfombra roja tendida por la izquierda a la derecha, cuando renuncia a su ideario de socialismo democrático y a su modelo de estado socialdemócrata, resulta difícil de remendar una vez pisoteada y difícil de enrollar una vez desenrollada. La alfombra roja de recepción monumental o escalerilla de avión oficial, pisada por papas, reyes o presidentes, no tiene el glamour mediático y la relevancia económica de la principal alfombra roja del mundo: la alfombra roja de la ceremonia de entrega de los premios Oscar de la industria cinematográfica, celebrada cada año en Hollywood (Los Ángeles, USA). La alfombra roja se convierte en el escaparate por excelencia de las firmas de moda y de los cotilleos de moda, además de las películas de moda. La alfombra roja sirve para incentivar el consumo de vestidos, joyas, zapatos, complementos y revistas del corazón, además de filmes sobre la esclavitud, la bolsa o la esclavitud de la bolsa. Por la alfombra roja pisa, con smoking blanco, un tipo oscarizado por un papel de homófobo enfermo de sida. Por la alfombra roja pisa, con smoking blanco, un tipo oscarizado por un papel de transexual. Tipos contestatarios asumidos en un sistema incontestable. Por la alfombra pisan unas divas del star system con vestidos sencillos a la par que elegantes. La crisis obliga a la sencillez, que no a la austeridad. La ficción se impone a la realidad, que de eso se trata. Por la alfombra roja pisa una diva con un collar valorado en 15 millones de dólares, al alcance de cualquier mujer capaz de hacerse a sí misma con esfuerzo, estímulo y estudio… en África, por ejemplo. No hay nada más ateo que la alfombra roja de la catedral.