Cuestión de pelotas

domingo, 16 de noviembre de 2014

Foto: Oleg Zyablikov
Según la RAE, un pelotas es un individuo adulador. Al pelotas no le importa mentir, necesita agradar. Al peloteado no le importa mentir, necesita ganar. Pero, cuando hay una relación de poder por medio y una organización histórica por detrás, si el peloteado absorbe los elogios e infla su ego, pierde la percepción de la realidad e inicia el camino hacia un fracaso personal con repercusiones colectivas. El pelotas no se entera, no sabe hacer otra cosa, su único mérito es no discrepar. El peloteado le ha convencido de que eso es lealtad. El pelotas es un parásito que cree que para sobrevivir basta con gozar del favor del peloteado. Cuando llega el fracaso, el pelotas se siente frustrado, el peloteado reparte culpas a los demás, el pelotas se busca otro a quien adular, el peloteado se busca otros a quienes engañar. El peloteo es como la energía, no se pierde ni se destruye, se transforma. Antiguamente, a las putas se las llamaba pelotas, porque encandilaban a los potenciales clientes con adulaciones. Resulta que "hacer la pelota" era lo mismo que "hacer la calle" o "hacer la carrera".

1 comentarios:

Rebe dijo...

Me encantan esos zapatos!