Coca-Cola en el infierno

miércoles, 16 de julio de 2014

Foto: Bruce LaBruce
Según palabra de papa (por ello infalible), el infierno existe, es eterno y no está vacío. Quienes conocen bien las prestaciones del infierno dicen que es un sitio lleno de gente castigada y equipado con los enseres imprescindibles para llevar una merecida mala vida después de la muerte. Que no piensen los del discurso blandito frente a la doctrina católica, apostólica y romana, que la salvación es gratuita, universal e inmediata, como la antigua sanidad española. En el Juicio Final habrá destinados al cielo y condenados al infierno (condenados por los siglos de los siglos). Antes lo teníamos claro. Existía el purgatorio, lugar de tránsito y purificación, al que acudían al final de sus días terrenales, entre otros, mediopensionistas, centristas y algunos socialdemócratas. Existía el infierno, lugar en el que acababan socialistas y rojos en general. Ahora los candidatos al infierno han de ser conscientes de que el cambio climático está aumentando todavía más la temperatura allí. Cuesta conseguir una Coca-Cola en el infierno.

1 comentarios:

Felipe dijo...

La encargada cada día, en el infierno del despacho del jefe, cambia la Coca-Cola por los lácteos bebibles porque así cree que tiene ganado el cielo.