La gobernanza y el garbanzo

jueves, 8 de mayo de 2014

Foto: Steven Meisel
Los modernos utópicos prefieren la gobernanza al gobierno, porque creen que la sociedad está ávida de participación en la toma de decisiones. Los modernos interesados prefieren la gobernanza al gobierno, porque creen que la gobernanza les garantiza el garbanzo. Nada nuevo bajo el sol, ni bajo la democracia, ni dentro de la ambición humana, ni dentro del diccionario de la lengua. En su acepción antigua, gobernanza ya significaba: "Acción y efecto de gobernar o gobernarse". En su acepción moderna, gobernanza incorpora una definición más ambigua y abstracta, al gusto de los charlatanes de la modernidad, y significa: "Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía". De ahí a hablar de desarrollo sostenible, economía social, modelo mixto, tercer sector, externalización de servicios, democracia real, etcétera, etcétera, etcétera, hay un paso. De ahí a proponer observatorios, agencias, oficinas, institutos, foros, plataformas, etcétera, etcétera, etcétera, hay un paso. Se trata de vaciar de contenido los conceptos, para adaptarlos a los tiempos confusos que corren. Se trata de inventar los etcéteras, para acoplarlos a los tiempos difusos que corren. Se trata de dar nuevos nombres a las demandas sociales o de inventarse nuevas demandas sociales. Se trata de considerar objetivos a los sujetos, cuando los objetivos han sido siempre verbos, concretamente infinitivos, que comprometían mucho más a los que gobernaban. Se trata de utilizar un lenguaje supuestamente más amable para eludir responsabilidades. Mejor gobernanza que gobernación. La gobernación, al margen de los recuerdos de épocas nada democráticas, no sólo significa "acción y efecto de gobernar", también significa "ejercicio del gobierno", al que no puede renunciar quien aspire a gobernar. Gobernar es "dirigir, conducir, mandar, regir la cosa pública". Para regir la cosa pública ya están las instituciones públicas, con sus órganos de gobierno y sus funcionarios cualificados. Ahora bien, cuando detrás de la gobernanza está el garbanzo, la cosa cambia; no la cosa pública, la cosa privada. Bien dice el refrán popular: "Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda a su compañero".

2 comentarios:

CALATRAVA dijo...

La mulata de la foto no ha comido garbanzos en su vida. Se ve que ella es más de mango y papaya. Pero no me importaría que me gobernara.

Felipe dijo...

El jefe ha convencido a la encargada de que consigue la gobernanza gracias a la chupanza.