El disputado voto del parado

lunes, 5 de mayo de 2014


Foto: Jorge Urbano
Miguel Delibes, que conocía muy bien España y los españoles, escribió, en 1978, El disputado voto del señor Cayo. Los españoles no leyeron mucho su libro, pero sí acudieron al cine a ver, en 1986, la película homónima de Antonio Giménez-Rico, en la que se mostraban las peripecias de un candidato socialista y un grupo de jóvenes militantes por tierras de la Castilla profunda durante las primeras elecciones democráticas. La gente trabajaba y desconfiaba de la política. La novela era un drama, la vida también. Varias elecciones y varias décadas después, la gente no trabaja y desconfía de la política. El paro es un drama, la vida también. En cada elección, el voto del parado es muy disputado, pero el parado no tiene ganas de votar. Al parado ni siquiera le quedan ganas de castigar al partido que gobierna. El parado no castiga al Gobierno, castiga al sistema. La Fundación Alternativas ha presentado un estudio llevado a cabo por Miguel Caínzos, sociólogo, y Carmen Voces, psicóloga, sobre el comportamiento electoral del parado en las diez elecciones generales celebradas en el periodo democrático. El voto del parado será muy disputado, pero la disputa parece poco fructífera. Las conclusiones sintéticas del estudio así lo demuestran. En siete de las diez elecciones el parado se abstiene más que el ocupado. Cuando vota, el parado vota al mismo partido que votaba cuando no estaba parado. El parado, además de parado, o precisamente por ser parado, es descreído y escéptico. El parado no castiga al partido que gobierna porque piensa que el paro es un drama personal, no colectivo. Han conseguido que la falta de trabajo sea un problema del trabajador, exclusivamente, ni del Gobierno, ni del capital. Ya advertía Keynes que "Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino es probable que el trabajo se haya hecho mal".

6 comentarios:

Felipe dijo...

El jefe es un cayo pero la encargada es muy disputa.

José Vota dijo...

Menos mal que los parados se ponen el mono de faena y curran todo lo que pueden en lo que pueden porque si esperan a que les llamen del INEM van de culo.
Es normal que este país viva de la economía sumergida y el dinero negro.

Felipe dijo...

La disputa del despacho está a lo suyo, está a la chupancia diaria para evitar el paro.

Felipe dijo...

La disputa del despacho está a lo suyo, está a la chupancia diaria para evitar el paro.

estrella dijo...

Es un tema recurrente, la bonita diferencia entre el ser y el estar que casi solo existe en la Lengua Española.
El estar parado es una situación coyuntural, estás si trabajo en este momento, a la espera de tenerlo, estás parado, a la espera de que suceda algo que te haga tomar una decisión, estás parado porque necesitas un momento de reposo antes de seguir.
Ser un parado implica una perdurabilidad en el tiempo, el que es parado, no va a dejar de serlo, es una condición estructural. El parado está ahí, en movimientos lentos y pendulares que no le llevan a ningún sitio. El parado incordia, a veces, porque está en medio, ni hace ni deja el camino libre. El parado, a veces, debido a su inactividad,parece que piensa y sorprende con manifestaciones extemporáneas. El parado es provechoso para otros porque les ocupa espacio sin ocuparles función.
Igual el parado es como un tonto útil.
Bss
P.D. Prefiero tener que hacer parar un poco a algunos que tener que tirar de parados.

Rebe dijo...

Ando más preocupada por el bótox que por el voto.