Cesar al césar

viernes, 18 de abril de 2014

Foto: Jan Saudek
Al césar lo que es del césar, a no ser que cese el césar, aunque el césar no suele cesar y es imposible que alguien cese al césar, porque cesar es verbo intransitivo y porque el césar no se cesa a sí mismo, sino que, si acaso, dimite.  Que el verbo sea intransitivo no excluye que pueda ir acompañado por un complemento no personal, es decir, nadie puede cesar al césar pero el césar podría cesar como césar, mejor dicho, dimitir como césar. Sólo pueden cesar las personas que ocupan cargos. A menudo leemos u oímos que cesa la violencia, cesa el acoso, cesa la coacción, cesa el rumor, cesa la crisis, cesa la especulación, etcétera. Las situaciones, las relaciones o las acciones no cesan; se acaban, terminan, se suspenden, paran, se interrumpen o finalizan. "Al césar lo que es del césar" no es una frase incompleta. Es frase de Aristóteles que se refiere a la justicia distributiva, coloquialmente, a que a cada uno ha de corresponderle lo suyo. Jesucristo popularizó la frase completándola ("Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios"), habiendo sido preguntado sobre la justicia o injusticia de un tributo, para dejar clara la separación de poderes, religioso y civil, y dejar más clara aún la separación entre asuntos mundanos y asuntos espirituales. No le hicieron mucho caso los jerarcas y hasta pretendieron cesarle. Pero ya se sabe que no se puede cesar a alguien, sea césar o dios.

6 comentarios:

Asun dijo...

Señor Armas, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios sobre todo un día de Viernes Santo. Por lo menos esta vez la foto no es pornográfica del todo.

Bakunin dijo...

¡AQUÍ NO DIMITE NI DIOS!

Siro dijo...

¿A Dios lo que es de Dios?

¿Y qué es de Dios?

Felipe dijo...

Al César lo que es del César y al jefe lo que es de los trabajadores. La encargada chupona va aparte.

Felipe dijo...

Al César jefe le encanta la salsa César... ¡Y SE LE NOTA!

estrella dijo...

El lucro cesante es un término jurídico que se refiere a lo que se ha dejado de ganar en caso de un percance o perjuicio o daño. No lo que cuesta reparar ese daño ni lo que se pierde de patrimonio, sino la previsión de lo que podría haber sido en caso de que no pasara lo imprevisto.
La dificultad está en el cálculo del lucro cesante, porque el cuento de La Lechera se interpone entre la realidad, la percepción de la realidad, la distorsión de la realidad, el futuro deseado y el futuro previsible.
Quizá sea mejor no tener que calcular siempre a futuros endebles y trabajar con realidades cuantificables.
Bss
P.D.Las transparencias hay que saber manejarlas como a los hombres, sabiendo lo que enseñar, lo que ocultar y lo que inventar.