Neo

domingo, 9 de marzo de 2014

Foto: Frieke Janssen
El lenguaje no esconde, destapa. Neo es una apócope o un prefijo. Como prefijo, de uso frecuente en política, indica que una ideología renace, resurge como nueva. Curiosidades de la estadística: toda ideología que renace es de derechas, resurge como nueva la ideología rancia. Ejemplos: neofascismo, neonazismo, neocaciquismo, neocaudillismo, neocolonialismo, neocapitalismo, neoliberalismo… Sí, sí, el neoliberalismo también, pero a partir de la perversión del liberalismo. Los gestores de la comunicación de la derecha, expertos en el metalenguaje técnico, venden el neoliberalismo como un producto milagroso y moderno que sirve para solucionarle todos sus problemas a un ciudadano agobiado por la quiebra del modelo socialdemócrata, sin explicarle que el propio neoliberalismo está en la causa de la quiebra, sin etiquetar los principios activos del producto y menos sus efectos secundarios. Para vender como nuevo lo viejo, estos comunicólogos discurren y publicitan el neoliberalismo con un envoltorio de celofán reformista, más de centro que de derecha, que oculta la más rancia ideología conservadora. Los suyos son neoliberales, no neoconservadores. Es más, el neoliberalismo es nuevo, nuevo; de hecho, el término no entra en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua hasta la última edición, con el significado de "Teoría política que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado". Si los académicos les dejasen completar la definición, ellos añadirían una retahíla demagógica de tipo: "… para que el ciudadano se vea liberado del yugo estatal y pueda desarrollar todas sus potencialidades individuales gracias a la riqueza derivada de la reducción de impuestos a la renta personal, la producción y los beneficios empresariales, así como la movilidad de capitales, la falta de regulación financiera, la flexibilidad laboral y la privatización de los servicios públicos". Como apócope, neo es reducción de neocatolicismo. Según la RAE, el neocatolicismo es "Una doctrina político-religiosa que aspira a restablecer en todo su rigor las tradiciones católicas en la vida social y en el gobierno del Estado; emplease principalmente este nombre para significar que tal doctrina es retrógrada". Cuando apócope y prefijo coinciden, uno ya no sabe si está en su país o en un neopaís.

5 comentarios:

Felipe dijo...

La que se fuma un puro cada mañana es la encargada.

estrella dijo...

Neo, sin más, era aquel personaje de Matrix, elegido para una misión cuasi divina, pero que él ni se imaginaba. Un rollo de mundos paralelos y de realidades virtuales, donde ni los malos eran tan malos ni los buenos, buenos de verdad.
A lo mejor esto es lo que nos está pasando, mundos paralelos, virtuales, inventados, adaptados, relativos y relativizados, con fronteras difusas y con márgenes líquidos.
Así no hace falta completar el neologismo, solo neo......abarca tanto.
Hoy no hay besos.

Berta dijo...

Felipe, Neo Neófito, fantasía para ti: Tres diosas arrodilladas para fumarte hasta que echases humo por las orejas. Llámanos, Neo Neno.

Tus tres BBB
(Bea, Belén & Berta)

FUNCIO dijo...

¿E QUE HAI DOS NEO-FUNCIONARIOS?

¡CURIOSA NOVA CLASE MEDIA!

¿CANTOS ENTRARON POR OPOSICIÓN SEN ENCHUFE? SEICA ALGÚN...

Nario dijo...

Funcio, ¿son indirectas, verdad, non sí?