Glosa de la frivolidad

jueves, 27 de marzo de 2014

Foto: Nicola Ranaldi
La frivolidad es positiva o negativa según quién, dónde, cuándo, qué y para qué. El diccionario de la RAE separa bien los significados de frívolo. Ser frívolo, en el sentido de mundano o veleidoso, a la hora de abordar temas ligeros, fútiles, insubstanciales, demuestra frescura. Ser frívolo, en el sentido de voluble o tornadizo, a la hora de legislar, gobernar o hacer oposición, demuestra irresponsabilidad. Valérie Tasso es una frívola, en el sentido de escribir libros sobre temas superficiales, con predominio de lo sensual o lo sexual. Escribió Diario de una ninfómana y El método Valérie, que la han convertido en un icono mediático. Dice frivolidades como que "el único objetivo del sexo es pasárselo bien" o que "cuando hablas de sexo y hay una risa tonta detrás, en el fondo hay un miedo atroz al sexo". También dice que Borges o Kafka, sus escritores favoritos, tendrían problemas para publicar hoy, pues las editoriales prefieren los manuales sobre cómo ser feliz. Defiende la literatura erótica, porque "no hay nada más difícil que plasmar un orgasmo en un papel". La actitud frívola, en el ámbito adecuado, es saludable. Vargas Llosa dice que es el refinamiento de la sensibilidad, derivado de la literatura y del arte, el que crea el erotismo. También dice que la frivolidad, derivada de la prensa rosa y de la prensa amarilla, confunde la tabla de valores, limitada por el corto plazo y el espectáculo. En ediciones anteriores el diccionario de la RAE incluía para frívolo el significado de irresponsable y despreocupado. Los académicos lo han retirado. Era cuando a un político se le pedía ser honrado. Ahora se le pide ser eficaz. ¿Tendrá que ver con la erótica del poder?

4 comentarios:

CALATRAVA dijo...

¿PUEDE SER UNA ENANA, CON PERDÓN?

Felipe dijo...

Sáquele el vaquero, póngale un pantalón de tergal talla 66, y tiene la escena del despacho de cada día.

estrella dijo...

La frivolidad es una actitud vital, una forma de tomarse las cosas. Pero es esencialmente por ser práctica. Los sentimientos intensos son fatales para la piel. Las decisiones acaloradas, fatales para la gastritis.
Las discusiones inútiles, fatales para el entrecejo que se acentúa. Las prisas, fatales para la retención de líquidos.
Esperar mucho de los demás, de los acontecimientos o de las circunstancias es fatal para el insomnio.
En fin, que lo mejor es procurar no perder el tiempo en caminos que se sabe muy bien donde llevan y pararse en la primera terraza que de un poco el sol. Tomar la terrible decisión entre cerveza o vino y entre tortilla o ensaladilla y esperar que pase el día.
No confundir frivolidad con irresponsabilidad. El frívolo debe dominar el arte de cumplir sus obligaciones sin que le suponga perder la actitud.
bss
P.D. El sexo puede ser otra cosa que frívolo?

Felipe dijo...

La encargada sigue igual, o sea, agachada y acoplada.