Espiral de la mentira prudente

lunes, 31 de marzo de 2014

Foto: John Tisbury
En la espiral de la mentira prudente de Timur Kuran los espabilados cuentan a la mayoría lo que la mayoría quiere escuchar, porque, dado que la mayoría se mueve más hacia la conformidad que hacia la disconformidad, es más eficaz mentirle prudentemente que convencerla fehacientemente. No hace falta que la mayoría esté convencida de algo, no es momento de convicciones, basta con que una mentira prudente cree una ilusión óptica o mental para que, dado el conformismo social ante lo inevitable, se alcance un consenso mayoritario sobre la conveniencia o inconveniencia de algo o alguien. Bastará una mentira bien argumentada y bien comunicada para que surtan efecto la insinuación, la reprensión, la recriminación, la delación, la acusación, la imputación, la inculpación, la incriminación. El desmentido, si lo hay, llegará tarde para que surtan efecto la absolución, la exculpación, la exención, la remisión, la condonación, la redención, la reconsideración, la reputación. Una mentira prudente parece una contradicción. Mentira y prudencia parecen contrapuestas. La mentira es consciente e intencionada o no es mentira.  La prudencia es la virtud de dirigirse a los demás con mensajes cautos, claros y ciertos. En la moral católica la prudencia es una virtud cardinal, que dispone a la razón para discernir entre el bien y el mal. Parece mentira que sean los gobernantes más católicos los que más usan y abusan de la mentira prudente, justificándola si se alcanza el objetivo político. Mienten con los mismos labios con que rezan. Mienten, luego pecan. Hay un infierno para los mentirosos. Antes hay elecciones.

7 comentarios:

Felipe dijo...

Así, a gatas pero sin prudencia entra en el despacho la encargada para chupársela al jefe y mentir después diciendo que entró así para coger unos papeles del suelo.

Funcio dijo...

Eiquí temos moeiras de expertos na espiral da mentira prudente... Bueno... na espiral, nos lacitos, nos tubitos, nos espaguetis, en todo tipo de pasta pola pasta.

Nario dijo...

Funcio, odio los macarrones de mi madre pero no lo puedo decir. Le cuento una mentira prudente.

Felipe dijo...

La arrastrada chupóptera siempre fue la que más cobró.

estrella dijo...

La mentira prudente está muy relacionada con la mentira piadosa, aquella que hasta la Santa Madre Iglesia justifica porque hace más beneficio que daño una mentirijilla que reconforta al que la escucha. Aquello de alabar siempre a los bebés ajenos, aunque parezcan gatos arrugados o afirmar que todas las novias están guapas aunque sean un embutido con la funda de organza, por ejemplo.
El problema de las mentiras piadosas o de las mentiras prudentes radica en que llega un momento en que ya no es que tranquilicen o satisfagan a los que escuchan, es que el emisor de las mentiras necesita de ellas para retroalimentarse y mantener la atención y devoción de los engañados, generándose un círculo de dependencia simbiótico.
En resumen, mejor una vez colorao que ciento amarillo.
Bss

Asun dijo...

Sr. Armas, ninguna mujer decente andaría así por el suelo de su casa. De dónde saca estas fotos tan pornográficas y absurdas?

CALATRAVA dijo...

MIENTO, LUEGO EXISTO.