El invierno demográfico

martes, 4 de febrero de 2014

Foto: Alisa Verner
Hay conceptos que tienen éxito y se difunden sin mucha reflexión. Es el caso del concepto "invierno demográfico". La metáfora bucólica, utilizando una de las cuatro estaciones de Vivaldi, lleva a pensar en espacios nevados, gélidos, congelados, glaciales, helados, donde el frío mantiene a los individuos ateridos y la quietud ambiental les angustia con la insoportable levedad del ser. El padre del concepto, en 1968, fue Michel Schooyans, profesor de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), donde había impartido sapiencia renacentista unos siglos antes Erasmo de Rotterdam, en conflicto permanente con la jerarquía eclesiástica de corte medieval. La relación del concepto con el fundamentalismo religioso no es casual. Tampoco es casual que algunos apocalípticos eleven el concepto de invierno demográfico al de "suicidio demográfico". De ahí a correlacionar envejecimiento demográfico, inmigración ilegal, baja natalidad e incorporación de la mujer al mercado laboral no hay más que un paso, un paso ideológico. Porque de ideología se trata. Se trata de un discurso enlatado que no tiene que ver con el análisis de la realidad demográfica, sino con una ideología ligada a la familia, la procreación y la religión. Por eso, el concepto ha sido tomado por bandera en la mano de colectivos antiabortistas y xenófobos. Por eso, Le Pen lo incorpora a su programa del Frente Nacional. Por eso, asociaciones conservadoras norteamericanas patrocinan el documental Demographic Winter: the decline of the human family, que cuenta con la opinión del Premio Nobel de Economía Gary Becher y con la opinión de "expertos" como Allan Carlson (World Congress of Families), Christine Vollmer (Alianza Latinoamericana para la Familia) o Patrick Fagan (Family Research Council), que tienen dudas trascendentes como: "¿Quién trabajará en las fábricas y granjas?, ¿Quién cuidará de los ancianos?, ¿Quién cuidará de las fronteras?". Si uno busca menos dramatismo familiar, menos patrioterismo, menos invierno y menos ideología, si uno prefiere una explicación rigurosa sobre la modernización demográfica, es preferible que indague en la Teoría de la Revolución Reproductiva. No hallará primaveras o veranos demográficos, pero tampoco inviernos. Ya decía Víctor Hugo que "la risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano".

5 comentarios:

Sonia dijo...

¡Ay, Rojillo, en invierno se echa de menos a los del verano!

BAUTISTA NUDISTA dijo...

EL INVIERNO ES UN INFIERNO!
DOS MESES PASADOS POR AGUA!
ME CAGO EN LAS BORRASCAS!

XAN CEDA dijo...

Este inverno vai deixar Galicia sen vellos, que xa non son moitos, pero andan todos queixándose do reúma e da artrosis.

estrella dijo...

Si el invierno demográfico es que cada vez haya menos población, el verano demográfico será un bullicio de gente, carritos de bebé, potitos, pañales, fiestas de fin de curso, adolescentes hormonados y colas para entrar en los bares....seguro que es eso lo que queremos?
Cuando la tontería se eleva al rango de ciencia.....
Creo que deberíamos registrar el dominio: veranodemografico3.0 y pedir una subvención.
Bss
P.D. El frío demográfico se combate como el frío ordinario?

Felipe dijo...

En el despacho del jefe hay calefacción, en el resto de la oficina no hay. En el despacho del jefe hay vahos en los cristales porque la encargada pone pasión en los bajos fondos. En el despacho del jefe no hay invierno.