El cuerpo y el uniforme

lunes, 17 de febrero de 2014


La Guardia Civil es un cuerpo, forma parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Aunque nominalmente civil, el cuerpo es militar. El cuerpo tomó forma de instituto armado hace más de siglo y medio. El cuerpo se mueve normalmente por montes y descampados en parejas, como otros cuerpos y otras parejas. El cuerpo es un cuerpo más uniformado que uniforme. En materia de uniformidad, el cuerpo comenzó usando uniforme azul marino con cuello, vueltas y bocamangas granates, que fue dando paso a un predominio del verde, cada vez más oscuro, desde que, tras la Guerra Civil, al cuerpo de la Benemérita se unió el cuerpo de Carabineros y sobre todo desde que, tras la crisis, el verde fuese combinado con el negro. El paso del tricornio a la teresiana, la boina y la gorra marcó el tránsito de la prestancia y elegancia diseñadas por el Duque de Ahumada a la comodidad y funcionalidad marcadas por los actuales mandos del cuerpo. El cuerpo es un cuerpo seguro, serio y sobrio. El cuerpo siempre ha estado con el pueblo. Era tradicional la utilización del uniforme del cuerpo en disfraces, farándulas, comparsas y chirigotas carnavalescas. Pero, los gobernantes actuales, conservadores selectivos de tradiciones, ven menoscabada la autoridad del cuerpo con tanto cachondeo festivo. Por eso, en el Boletín Oficial del Estado acaban de publicar una orden del Ministerio del Interior que regula el uso general del uniforme y los complementos del cuerpo, que en su artículo séptimo, apartado tercero, dicta: "El uniforme de los miembros del cuerpo de la Guardia Civil o cualquiera de sus prendas singulares o significadas será de utilización exclusiva y única por los integrantes del mismo y por el personal retirado, en las situaciones y condiciones aquí reguladas; quedando prohibido su uso público en las demás circunstancias, así como por personas ajenas al instituto armado, salvo que expresamente se autorice, previa solicitud, por razones de interés profesional, social o cultural". La interpretación, incluida la de páginas del cuerpo, es automática: el gobierno del PP prohíbe disfrazarse de guardia civil en carnavales. La tierna imagen de niños con bigote y tricornio junto a monjas de clausura o la provocadora imagen de macizas despechadas mostrando el cuerpo del cuerpo han de pasar al archivo de una memoria histórica que conviene ir olvidando. La orden prohíbe incluso a un miembro del cuerpo ir uniformado en carnavales, si no se halla en acto de servicio. La polémica popular llega al Parlamento como bumerán para el Partido Popular. El portavoz de Izquierda Plural, indignado, acusa al Gobierno de prohibir a los gaditanos disfrazarse de miembros del cuerpo durante su fiesta de carnaval, aunque esté declarada fiesta de interés turístico internacional. El ministro del Interior, indignado, responde que la orden sólo regula el uso reglamentario del uniforme del cuerpo, no prohíbe a quien quiera disfrazarse de guardia civil, siempre que no lo haga para "suplantar la personalidad de alguien del cuerpo y aprovecharse de ello para delinquir". Así, el ministro se centró en el cuerpo en vez de centrarse en el cuerpo del delito: la creciente criminalización de las protestas callejeras. Hubo Guerra Civil, hay Guardia Civil… quizás falte una derecha civilizada. Ya decía Balzac que el cuerpo y el espíritu tienen memorias diferentes.

6 comentarios:

Chunguito Brother dijo...

¡Ayyyyy, la Guardia Civil!
Pa ellos va Er gitano apaleao:


Veinticuatro bofetadas,
veinticinco bofetadas,
luego mi madre a la noche
me pondrá en papel de plata.

Hay mando de los civiles
que estás arriba en tu sala,
¿No habrá pañuelos de seda
para limpiarme la cara?

Guardia civil caminera,
dadme unos sorbitos de agua.
Agua con peces y barcos,
agua, agua, agua, agua.

Felipe dijo...

Todos los días la encargada lo primero que hace es cubrir el atestado en el despacho del jefe.

estrella dijo...

El cuerpo, debidamente uniformado, pierde parte de sus posibilidades de expresión individual. Eso lo saben bien las adolescentes de los centros privados o privados concertados que, llevando el uniforme preceptivo, suben las faldas, rebajan las tallas de los jerseys, desabrochan un botón de las camisas y ponen en la cabeza todo lo que pueda soportar su melena.
Es condición humana, significarse entre la uniformidad, compaginar la pertenencia al grupo, pero demostrando independencia y singularidad.
Lo que pasa es que para saber ser diferente pero aceptable, distinto pero normalizado, hay que tener neuronas, criterio, seguridad en uno/a mismo/a y honestidad.
Si no, quedamos en borregos un poquito escaldados.
Bss
P.D. De querer singularizar el uniforme a quedar disfrazado como para una comparsa, a veces, hay n pasito.

Felipe dijo...

No sé si lo dije alguna vez pero a la encargada la llamamos la Benemérita por los buenos méritos que hace todos los días para seguir de encargada.

¡LLEVA AÑOS CON LA OPERACIÓN "CHUPADITA"!

Funcio dijo...

A Guardia Civil e tódalas forzas de seguridade merecen o meu máis fervente afecto... por si acaso.

A Corpo sabe que conta coa colaboración de tódolos funcionarios autonómicos para resolver tódalas trapalladas de debuxos animados proprias da Administración Local.

Nario dijo...

Funcio, ¿qué? ¿para curarse en salud no hace falta ir al ambulatorio, non si?