La tradición y el pollo frito

lunes, 6 de enero de 2014

Foto: Dimitris Yeros
Foto: Dimitris Yeros
La comida navideña, la tradición y la familia, aderezadas con armonía y harmonía, son la esencia de la vida durante unos días en los que los cristianos se olvidan de qué celebran y se convierten en consumidores compulsivos. ¿Cultura o consumo? ¿Tradición o traición? Aunque no toda tradición es cultura (muchas tradiciones son ejemplos de incultura), se puede admitir que a menudo hay una asociación entre ambas, que la tradición forma parte del patrimonio cultural de un pueblo. En Groenlandia la tradición es comer kiviak como entrante en la cena de Nochebuena; el kiviak es carne cruda de auk, un ave acuática, entre frailecillo y arao; el ave se caza varios meses antes; la carne se envuelve en piel de foca (obviamente cazada con anterioridad); la fermentación hace el resto. En Groenlandia prevalece la tradición sobre el mercado. En Japón la tradición es comer pollo frito en los restaurantes de la cadena KFC (Kentucky Fried Chicken); los locales de KFC están abarrotados cada Navidad desde que hace cuatro décadas la firma acertó con una campaña publicitaria. En Japón prevalece el mercado sobre la tradición (a no ser que se considere tradición el invento comercial del Coronel Sanders). El Coronel Sanders comenzó a preparar pollo crujiente, con una receta secreta de once especias, en el bar de una gasolinera de North Corbin (Kentucky, USA); luego el sueño americano: de la sartén a la freidora de presión, de la comida lenta a la comida rápida, de las franquicias en USA a las franquicias en América Central y el Caribe, de la imagen doméstica a la imagen de marca (cocinero de blanco y mostacho), de la crisis a la compra por PepsiCo; de América al resto del mundo (en Japón ya estaba). Es lógico que los japoneses estén deseando que se enciendan las luces de Navidad para dedicarse a comer pollo frito, alitas fritas de pollo, hamburguesas de pollo, burritos de pollo y etcéteras de pollo, rebozados con harina, azúcar, pimienta, glutamato, especias, aromas, conservantes y otros etcéteras. La tradición casi nunca es lógica, el mercado sí… o viceversa.

7 comentarios:

estrella dijo...

Las tradiciones tienen sentido si son compartidas, eso es lo que conviene al mercado. Tradiciones que crean compromisos, compromisos materiales, claro.. Romper con las tradiciones, romper con uno mismo, romper con las costumbres, abrazar la disarmonía, el caos y la contracorriente, liberarse de los compromisos, hay que hacerlo de vez en cuando.
Después del amor fraterno, los propósitos y deseos nobles, la magia de los regalos de los centros comerciales, lo mejor de la tradición son las rebajas.
Bss

Deleg. Estudiantes Humanidades dijo...

Teniendo como punto de partida 1945, el esfuerzo para americanizar la cultura japonesa ha dado sus frutos y todavía se perciben los resultados.

SINPA LADAR dijo...

¡DE MCDONALD'S Y COCA COLA!
¡GUERRA A KFC Y PEPSI COLA!
¡NO HAY COMPARACIÓN EN CALIDAD!

Funcio dijo...

Na miña casa a tradición elle semellante á sos xaponeses: fartámonos de capón de Vilalba.

Nario dijo...

Funcio, ¿el capón se reboza?

Rebe dijo...

En casa por Navidad PAVO RELLENO, es que mi familia es de Orense.

Ramoncín dijo...

El pollo frito me hizo famoso, yo era EL REY DEL POLLO FRITO y luego me hice el intelectual que soy.