El atestado y el tacón de aguja

lunes, 27 de enero de 2014

Foto: Andrew Lucas

Los hechos son determinantes, las circunstancias son atenuantes o agravantes. Los atestados pueden atenuar o agravar los hechos. Atestar puede consistir en atestiguar o puede consistir en dar reiteradamente con la testa. Atestiguar puede ser cosa de testigos o de testarudos. A la hora de atestiguar resulta básico un buen atestado. El atestado por excelencia es el de las autoridades encargadas de regular el tráfico. Entre los atestados hay auténticas joyas literarias que facilitan a los jueces su labor. Un caso, unos hechos: calle de capital de provincia (Orense, España), 6.30 a.m., mujer, 27 años, conduce Mercedes Benz, velocidad reducida, temeridad nula, conducción normal, detención del vehículo a requerimiento de la Policía Local, soplado obligatorio de alcoholímetro, resultado positivo (0.61 miligramos por litro cuando el límite permitido es 0.60), acusación de delito contra la seguridad vial, juicio. Atenuantes derivados del atestado: margen de error por etilómetro con más de un año de servicio, capacidad de dicción correcta de la conductora, ausencia de halitosis, frío típico de la madrugada orensana, titubeo al caminar por uso de tacones de aguja. Precisión textual de los agentes en el atestado: "El caminar titubeante de la conductora no sabemos si es por el frío o por los tacones que llevaba puestos la acusada". Agravantes derivados del atestado: mujer sola a esas horas por la calle, coche de lujo, tacones de aguja, en Orense pasan estas cosas. La instrucción es importante, la interpretación del juez más. En este caso una jueza decretó sentencia absolutoria. Algunos dan reiteradamente con la testa en vez de atestiguar, hasta que dan con la horma de su zapato o con un zapato de tacón.

3 comentarios:

Felipe dijo...

La Guardia Civil paró a la encargada, la hicieron soplar y dio altísimo el ácido lácteo.

estrella dijo...

Al final, entre atenuantes y agravantes, los hechos quedan distorsionados. El atenuante pretende quitar importancia, restarle relieve al asunto. El agravante pretende magnificar su repercusión, ampliar su recorrido.
El atenuador pierde el tiempo queriendo apagar fuegos con escupitajos. El agravador pierde el tiempo queriendo matar moscas a cañonazos.
Bss
P.D. Los tacones de aguja pueden ser atenuantes en un andar vacilante y un agravante en un polvo brillante.

CALATRAVA dijo...

EN OCASIONES EL TACÓN DE AGUJA PROVOCA UN ATENTADO NO UN ATESTADO.