De arrebatados e iluminados

miércoles, 29 de enero de 2014

Foto: Damien Blottière

Los arrebatados y los iluminados se creen bienaventurados, aunque ellos no creen que verán a Dios, sino que ellos son los dioses. Los arrebatados reniegan de las organizaciones políticas. Los iluminados se incrustan en las organizaciones políticas. Declara Falciani a Público: "Los ciudadanos tienen que arrebatar el poder a los partidos". Falciani es un arrebatado, pero con méritos. Aunque "no se fía de ninguna autoridad", es un informático que filtró a las autoridades las identidades de ciento treinta mil evasores fiscales con cuentas secretas en Suiza. Trabajaba para un banco, ahora trabaja para un gobierno, el francés. Anda oculto, porque es testigo protegido, pero hace campaña por un anti-partido que es partido, el Partido X, porque "lo que propone el Partido X es una oportunidad única, una alternativa para arrebatar a los partidos el poder jerárquico con el que controlan a todos los representantes electos y todos los mecanismos de poder democrático (...) porque la idea de que alguien pueda formar parte de una lista abierta conduce a que, por ejemplo, cada diputado pueda y deba ser independiente de una jerarquía que es susceptible de corromperse (...) porque lo importante hoy es que la gente empiece a pensar de verdad lo que significa la palabra democracia, que vuelva al origen, a la democracia participativa (...) porque la X significa que no hay un solo líder y que, en el fondo, es el mismo funcionamiento que Internet (...)". Arrebatador. Gracias por desenmascarar a defraudadores. Indiferencia por la función política o anti-política. Lo de los iluminados viene de más atrás, tiene más historia. Formaban parte de sectas incrustadas en logias. Nacieron en ambientes universitarios, con un espíritu crítico, con un discurso aparentemente anticlerical y apolítico. Fueron multiplicándose hasta que la difusión pública de sus discrepancias internas y la acusación pública de su estrategia conspirativa los fueron relegando a la exigüidad. Los iluminados buscaban la perfección individual, pregonaban la libertad, la igualdad y la fraternidad, promovían una educación moralizante, adoptaban la postura formal de los anarquistas pero sin arriesgarse, mezclaban a conveniencia el quietismo y el activismo subversivo, criticaban el despotismo a la vez que proponían un despotismo de pura sustitución ("quítate tú, que me pongo yo"), usaban pseudónimos (eran secretos) y pretendían crear una élite política. Los iluminados eran renovadores, renovadores con causa y sin causa. Siglos después aparecieron otros discípulos iluminados, otros renovadores diferentes, o quizás no tan diferentes. Ya no se sabe bien si los arrebatados y los iluminados son ilustrados o románticos.

3 comentarios:

Felipe dijo...

Cuando la arrebatada de la encargada se la chupa cada día el jefe parece un iluminado aunque apaguen la luz del despacho.

FUNCIO dijo...

POIS NADA, POIS POR EIQUI, POIS NA XUNTA, POIS ESCOITANDO AO ARREBATO CON CASCOS DISIMULADOS PARA QUE NON SE NOTE.

Nario dijo...

Funcio, mi madre no me deja usar cascos ni cuando vamos a la playa, que dice que es de mala educación.