Votar al gordo

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Foto: Pascal Renoux
Votar al gordo es excepcional en el país de los gordos. Si fuese una monarquía, en el país de los gordos el gordo es rey, mejor dicho, el rey es gordo. Siendo una república presidencialista, en el país de los gordos el gordo no es presidente, porque los gordos no votan al gordo. Tres de cada diez estadounidenses son gordos. Pesados esos gordos, medidas sus alturas, elevadas esas alturas al cuadrado y divididos sus pesos por sus alturas al cuadrado, los índices de masas corporales de tales gordos estadounidenses superan el límite inferior del sobrepeso. Como patriotas que son, conscientes de las fronteras, les queda el consuelo de que al sur del río Bravo, los mexicanos aún son más gordos que ellos. Quizás por eso, no quieren que los wetbacks (espaldas mojadas) continúen entrando masivamente en su país, transportados por coyotes sin escrúpulos, porque lo hacen para comerse todo lo que pillan, pues, como pobres que son, son insaciables y adictos a la comida basura. Sin embargo, los gordos estadounidenses no confían en un gordo para que garantice sus derechos, gestione sus riquezas y arrulle sus sueños americanos. Chris Christie, posible candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales, no sólo tiene un nombre redundante y de dibujos animados, sino que tiene muchos kilos de más. Lo tiene crudo, pues los gordos no votan al gordo. En la historia presidencial del país sólo hubo uno gordo, William Howard (136 kilos entre 1909 y 1913). Roosevelt, Adams y Clinton fueron más gorditos que gordos. Un siglo después, en el país de los gordos los gordos votan antes a un negro que a un gordo. El candidato gordo lo sabe, pero no sabe qué estrategia seguir en estos dos años que le quedan hasta las presidenciales. Por un lado, se ha puesto a dieta y se ha operado el estómago, para estilizar su oronda figura, aunque manifieste: "No lo he hecho por las elecciones presidenciales, lo he hecho por mí, por mi esposa y por mis hijos"; la familia ante todo. Por otro lado, defiende sus michelines y presenta informes médicos, para demostrar su vigor, así que, zampándose una rosquilla, manifiesta: "Soy el gordo más sano que he visto en mi vida"; la salud ante todo. No conviene ridiculizar sobre el voto al gordo. Recuérdese a Chávez o a Berlusconi. Cada país es diferente, pero sorprende que el think tank republicano no haya barajado la posibilidad de una candidata gorda. Según un estudio de la Westminster University (London, U.K.), los hombres, incluidos los gordos, en situaciones de crisis, prefieren mujeres gordas.


Foto: Perry Gallagher

5 comentarios:

COLES TEROL dijo...

SER GORDA ES UNA VIRTUD

OS QUIERO

COLES

estrella dijo...

La clave está en la sutil diferencia que nuestro idioma mantiene entre ser y estar. Lo que eres es inevitable y es un contratiempo que rentabilizas como ventaja. (Votaríamos a un negro, a una mujer o a un paralítico).
Gordo se está, porque se quiere. El gordo o la gorda no se nace, se hace. Es el resultado de malas actuaciones que pagas con una imagen grotesca. La sociedad te castiga por eso. La única opción es remediarlo para redimirte.
Esto es lo que hay en el inconsciente colectivo y no me vengan ni con estudios ni con pamplinas. Ni existe el gordito y la gordita feliz, ni el "yo estoy contento con mi imagen y el que me quiera que me quiera como soy", ni el "yo no juzgo por la imagen y no es importante para conseguir un trabajo" ni, por supuesto, eso de que los hombres las prefieren gordas, será para revolcarse, a la hora de elegir acompañante pública, prefieren una lánguida rubia a la que se le noten las clavículas, el esternón y hasta los huesos de la pelvis.
Todo admite matices, supongo.

Felipe dijo...

La gorda de la encargada se la chupa cada día al gordo de mi jefe: son dos gordos felices, que a mí me tocan las narices.

Felipe dijo...

Con corbata y bigote este gordo es mi jefe, HORROR!

BEA dijo...

Felipe, Flaco de la Flaca, sabemos de buena tinta que los prefieres flacos pero las prefieres rellenitas, no como la encargada pero sí con las curvas apoteósicas de una de las nuestras.

TUS TRES BB + B
(BELÉN, BEA + BERTA)