El imperio de los sentidos

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Foto: Maki Kawakita
El imperio del sol naciente ya no es el imperio de los sentidos. De hecho, hoy en día El imperio de los sentidos de Nagisa Oshima aún se exhibe con las escenas de sexo explícito censuradas. La intensa experiencia hedonista de Sada Abe, empleada y ex prostituta, y Kichizo Ishida, empresario y propietario de hotel, continúa siendo un icono para erotómanos sadomasoquistas y película de culto para cinéfilos occidentales pero descoloca a los bien pensantes japoneses. Los japoneses modernos, y sobre todo las jóvenes japonesas, ya no tienen interés por el sexo. Según la Asociación de Planificación Familiar, casi la mitad de las mujeres de 16 a 24 años muestra indiferencia por el sexo. En una sociedad tradicional y machista, pero fascinada por las nuevas tecnologías, las jóvenes prescinden cada vez más de la relación de pareja, de la transformación de la pareja en familia y de la procreación familiar. Las jóvenes japonesas no quieren casarse y ver como se reproduce en su nueva casa el rol machista que vivieron en su casa paterna. La falta de trabajo dificulta su emancipación. La falta de espacio dificulta su relación. Se extiende el sekkusu shinai shokogun o síndrome del celibato. La falta de parejas lleva a la falta de sexo, entre otras cosas porque la promiscuidad femenina tampoco está bien vista socialmente. La falta de parejas lleva a la falta de nacimientos. La baja natalidad podría llevar, como exagera el experto Kunio Kitamura, a la extinción de los japoneses. Cuando la soltería y la ausencia de hijos son opciones personales no hay discusión. Cuando son resultado de la discriminación sexual, de la economía especulativa o de la inhibición de la política pública la cosa cambia. Siete de cada diez japonesas dejan su puesto de trabajo cuando tienen su primer hijo. Según el Foro Económico Mundial, Japón es uno de los peores países del mundo en cuanto a igualdad laboral entre hombres y mujeres. La hipnosis tecnológica y el materialismo individual sustituyen al sexo, pero las razones son sociales y económicas. Soluciones: la multiplicación de los contactos sexuales esporádicos, la aceptación del sexo sin compromisos y la visualización de El imperio de los sentidos sin cortes.

7 comentarios:

Felipe dijo...

Si no fuera porque está más buena, pensaría que la de la foto es la encargada, colgada de la mesa del despacho, chupándosela al jefe, que por cierto la tiene minúscula como un japonés.

Rebe dijo...

Los japoneses con sus harakiris y sus artes marciales son demasiado violentos, sensibles más bien poco.

Deleg. Estudiantes Humanidades dijo...

No me extraña que los nuevos japoneses tengan fama de ser adolescentes tardíos.

Felipe dijo...

La encargada tiene los ojos rasgados a fuerza de tanto chupársela al jefe.

FUNCIO dijo...

Na Xunta estase a dar O Imperio dos Sinsentidos. En vez de examinar aos inútiles que deciden por riba queren examinar aos imbéciles que tramitamos por baixo. Claro que moitos destes imbéciles e escuros funcionarios/as votamos a aqueles cracks para nos gobernaran. A ver se vai ser verdade iso de TEMOS O QUE MERECEMOS.

Nario dijo...

Funcio, ¿ya se sabe quién puede preparar y suministrar exámenes?

estrella dijo...

Creo que la pulsión sexual es innata al ser humano, incluidas las adolescentes japonesas. No creo que hayan renunciado al sexo, han renunciado a los hombres, cosa muy lógica, dado lo que los japoneses y la sociedad nipona les ofrece. En occidente, las mujeres tenemos la opción de no renunciar a los hombres como compañeros sexuales, pero poder librarnos de sus tonterías, sus síndromes de Peter Pan, su pitopausia cincuentera, sus celos ridículos, su pose de follarín delante de las jovencitas, sus declaraciones adolescentes, sus ronquidos y hasta de su falso interés.
Eso si, hay que tener claro lo que se quiere, las autoengañadas deben abstenerse.
Bss
P.D. Soy más de "9 semanas y media" que de "El imperio de los sentidos", pero para gustos....