Antes rojo que rojillo

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Foto: Dmitry Chapala
Cuando este cuaderno comenzó a ser escrito, "rojillo" no figuraba en el diccionario y "rojo" tenía, además de significaciones cromáticas, connotaciones históricas. Desde hace unos años, "rojillo" está incluido en el diccionario como calificativo cariñoso y "rojo" está difundido entre el vecindario como insulto vergonzoso. En Público.es Yeray Calvo pregunta a El Gran Wyoming: "Desde la derecha se critica que alguien de izquierdas tenga una vida privilegiada: ¿Un rico puede ser de izquierdas? ¿Un empresario puede ser de izquierdas? ¿Puede ser un peón de derechas?". Responde Wyoming a Yeray: "El obrero de derechas es tonto por definición y el rico puede ser lo que le salga de los cojones. Quiero decir que Tolstoi se apuntó a la revolución y era un aristócrata. Yo puedo estar más a gusto, a pesar de mi renta, en el bar de debajo de mi casa, donde me encuentro con amigos y me tomo una caña por cincuenta céntimos, que en la cafetería de determinado hotel de cinco estrellas, que es como un balneario de la tercera edad. Con las ideologías pasa un poco igual; pero es que además yo no digo que soy de izquierdas; si dicen que soy de izquierdas allá ellos, sabrán porque lo dicen; si lo siguiente es que no puedo serlo, es que a lo mejor, no lo soy". Insiste Yeray a Wyoming: "Entonces... ¿No eres de izquierdas?". Responde Wyoming: "No, en esencia no; lo que pasa es que comparado con la sociedad, a lo mejor soy hasta de extrema izquierda, pero eso no lo decido yo. Lo que sí pienso es que creer en la justicia, en la sanidad pública, apostar y defender la educación pública, apostar por los derechos de los jubilados para tener una vida digna, apostar por los trabajadores que tengan una vida digna y que sus hijos puedan tener una educación coherente y de calidad, esto te convierte hoy en un hombre de izquierdas... Hoy. La derecha está en todo lo contrario. Es un acto de egoísmo por mi parte, no sólo de altruismo. Yo no quiero vivir en un gueto con torretas de vigilancia con tíos con ametralladoras, porque ha habido una quiebra social de aquellos a los que se les ha desposeído de todo y que se quieren comer a los ricos. Yo quiero que, a pesar de ser rico, mis hijos jueguen en la calle, y poder salir y pasearme sin que haya quiebra social. Me gusta la paz social y eso cuesta dinero. Creo que nuestros impuestos deben ir ahí. Por eso cuando la derecha se ríe de los servicios públicos y de los progres que los piden es porque ellos tienen claro lo que van a hacer, defenderse, enclaustrarse en sus guetos y defenderse del pueblo llano. Yo no quiero defenderme, yo quiero vivir con él". Yeray va más allá: "Entonces eres de izquierdas en comparación con el resto de la sociedad, pero... ¿Te consideras un rojo peligroso?". Responde seguro Wyoming: "No. Todo lo que pienso en el sentido político es lo que yo creo que habría que hacer para que la gente viviera mejor. Hay personas que cuando van a la playa piensan en cómo se forrarían jodiendo la playa. Hay que empezar a ver las cosas de otra manera. El mundo ya nos está indicando que hemos hecho demasiado daño y hay que pararlo. Hay gente que sólo busca el lucro personal. Yo no busco exclusivamente mi lucro personal". Yeray golpea: "Hay mucha gente, la mayoría de los que votan al PP, que te ven así, un rojo peligroso". Wyoming encaja: "Me consideran peligroso para sus intereses. Y rojo sí, me lo dicen, y curiosamente estamos sufriendo una regresión en esto. A mí me ha empezado a llamar rojo la gente desde los coches, como si fuera un insulto. A mí rojo no me parece un insulto; lo que pasa es que no sé si es acertado; es como si me llaman ateo, pues no me parece un insulto". Wyoming, antes rojo que rojillo. En el caso de un rojo así, mejor leer que escribir. Leamos su libro No estamos locos; vale más que cuesta.

5 comentarios:

RAPHAEL dijo...

Ampliada, la foto es un ESCÁNDALO, es un ESCÁNDALO...

Un escándalo de buena.

Felipe dijo...

Antes gorda que gordilla: la encargada.

estrella dijo...

El que insulta, o intenta insultar, hace un gran esfuerzo para intentar hacer daño.
El insultado hace un esfuerzo, al principio, para no sentirse como tal, luego ya le da igual.
Lo bonito del lenguaje y del vocabulario es que es tan subjetivo que a mi ya pueden llamarme roja, puta, tonta, loca, atrevida, descarada, impulsiva o ansiosa, que nada de eso me insulta.
Ahora no llevo nada bien que me digan sosa o tibia, me parecen los peores insultos del mundo.
Bss
P.D. Leer y escribir son las dos caras de una misma moneda, aunque hay mucho escribiente que no lee casi nada, cosas del facebook.

Felipe dijo...

Antes puta que putilla: la encargada.

Lulú dijo...

Hice clic en la foto.
Fue sin querer.
No me arrepiento.
Realmente sofisticado.
Delicioso.
No apto para energúmenos.
Margaritas para los cerdos.

¡LO NUESTRO PARA NOSOTRAS!