La Virgen y la Ley de Costas

sábado, 31 de agosto de 2013

Foto: Andrew Lucas
En España ya no hay costas vírgenes. Por no haber no hay ni vírgenes en las costas. No es cuestión de virginidad, ligada a la naturalidad; ni cuestión de virginidad, ligada a la moralidad; ni cuestión de moralidad, ligada a la religiosidad. Ya ni la virgen marinera protege las costas de España. La patrona de los puertos está en retirada, porque sus pueblos han sido engullidos por urbanizaciones que ya no respetan la costa inmaculada. Pero, es cuestión de falta de moral, de falta de moral en un gobierno que se presenta como virginal. De espaldas a la comunidad científica y a la ética ecológica, los conservadores españoles han decidido que no hay que conservar la costa. El Gobierno de derechas, con la mayoría absoluta y solitaria del PP en las cámaras, saca adelante una nueva Ley de Costas. El argumento para vender la reforma tan habitual como demagógico: la ley anterior, de hace 25 años, no permitía conservar la costa y creaba inseguridad jurídica a los propietarios de fincas, casas o instalaciones inmediatas a la costa. El argumento real tan oculto como evidente: se trata de que la costa no sea un espacio para la protección ambiental, sino un espacio para el negocio privado. No hay que recuperar las burbujas marinas, sino las burbujas inmobiliarias. Los ecologistas de Greenpeace escalan el Congreso de los Diputados y despliegan una pancarta con el mensaje: "El PP vende nuestra costa". Son detenidos y acusados de un delito contra las altas instituciones del Estado. Los diputados del PP, dentro del hemiciclo, aprueban una reforma que legaliza unas 10.000 viviendas que saca del dominio público, legaliza unos 3.000 chiringuitos de playa y prolonga a 75 años las posibles demoliciones, para "evitar la inseguridad jurídica y mejorar la confianza de los inversores extranjeros", según argumento del ministro del ramo. No son detenidos ni acusados de un delito contra las altas y bajas costas del Estado. Los diputados del PSOE presentan un recurso a la Ley de Costas ante el Tribunal Constitucional por rebajar el nivel de protección de los ecosistemas litorales y vulnerar una serie de artículos constitucionales. No son detenidos y acusados de un delito contra las altas instituciones del Estado a pesar de amenazar con cambiar la ley si vuelven a gobernar. ¿Estaba mejor la costa cuando dependía de la Virgen? Dice el refrán popular: "Fíate de la Virgen y no corras…".

1 comentarios:

Felipe dijo...

La Virgen y la Ley de Gordas: artículo 1º La gorda de la encargada debe chupársela al gordo del jefe todos los días laborables.
Después de la vacación de agosto la encargada cumple la ley.