De siestas y siesos

miércoles, 3 de julio de 2013

Foto: Bruno Dayan
Siete siestas por semana. He ahí la esencia de la vida, de la vida española. En la vida germana la siesta no tiene cabida. A la hora de la siesta los alemanes leen el Der Spiegel, diario que los españoles no comprenden (ni falta que les hace). Los alemanes no duermen siesta porque son siesos, es decir, bobos y panolis, además de aguafiestas y cenizos. A la hora de la siesta lo que hay que hacer es dormir la siesta, no leer el Der Spiegel. Según el Der Spiegel, la troika presiona el al gobierno conservador español para que suprima la siesta, con la amenaza del rescate bancario, si los españoles siguen durmiéndola. Según el Der Spiegel, la troika presiona y el gobierno español, por supuesto, cede. Según el Der Spiegel, la troika, esto es, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, consigue que los españoles dejen de sestear y sean más productivos. Ningún alemán se lo cree; ningún español lo hace. Los españoles no abandonan la siesta; se abandonan a la siesta. Aquí hay un malentendido por incomprensión lingüística, por incompatibilidad de caracteres o por insuficiencia de descanso. No hay datos sobre cuántos españoles leen el Der Spiegel, pero los pocos que lo leen lo entienden mal. Según el Der Spiegel, los medios españoles han comprendido mal el artículo de Max Höfer, que precisamente se titulaba "¡Viva la siesta!", sin sentido irónico alguno, sino destacando las cualidades de la siesta española. Aclarado el asunto, que dirían los alemanes empíricos; resuelto el entuerto, que dirían los españoles cervantinos. Descubiertos los culpables: periodistas españoles que, como leen mal en alemán, se lo inventan. El subtítulo del artículo de Höfer dice: "El sur de Europa se siente amenazado en su estilo de vida"; el subtítulo que transcriben los periodistas españoles dice: "¿Debería ser el sur de Europa más alemán?". Desde que en las redacciones de los periódicos no dejan que los periodistas duerman la siesta pasan estas cosas. La siesta, tras el almuerzo, tiene por objeto recargar pilas, reponer fuerzas, reunir energías, precisamente para mejorar la productividad. Media hora de siesta, bien encajada en el reloj biológico de cada trabajador español, mejora la digestión, mejora la circulación (sanguínea y rodada), mejora la concentración, mejora la memoria, mejora el aprendizaje... Además, la siesta evita el estrés y la fatiga acumulada, lo que permite al trabajador español un rendimiento mayor (opcional). Sin recurrir al tópico argumento ambiental de las condiciones térmicas del país, en síntesis al calor, hay explicaciones crono-biológicas, científicas, que justifican la siesta. La sangre española baja del sistema nervioso al sistema digestivo después de un almuerzo copioso, provocando una irresistible somnolencia, que conviene afrontar. Los alemanes no caen en que la raíz del problema de productividad está en los hábitos alimenticios. Ellos son partidarios de los desayunos opíparos, los repartos de comidas frugales, las salchichas y las cervezas nocturnas; no entienden que los españoles se peguen atracones de callos, cocidos, fabadas o paellas antes de la hora sexta romana, la de la imprescindible pausa en las faenas cotidianas. Sin embargo, ante la irredenta actitud de los españoles de negarse a cambiar sus hábitos alimenticios, los asesores neoliberales de los alemanes han encontrado una solución por vía indirecta: convencer al gobierno conservador español de que debe recortar las comidas de los trabajadores, reduciéndolas a una diaria, que podrán realizar antes o después de sus jornadas, a elección propia, como corresponde a la doctrina de flexibilidad laboral. Los siesos presionan, los sosos ceden, los españoles sestean. La NASA admite que la siesta refuerza el estado de alerta. Cada vez hay más españoles durmiendo la siesta con un ojo abierto.

4 comentarios:

CALATRAVA dijo...

NO PUEDO ENTRAR EN EL BLOG PORQUE ESTOY DURMIENDO LA SIESTA!

Funcio dijo...

Estou a piques de comenzar a miña sesta matutina de ollos abertos, na que sen dúbida vou soñar cós pés a remollo na beiramar neste día de calor estival de xullo xunteiro (nin pau á auga).

Saúdos cordiais

Nario dijo...

Funcio, hoy tampoco va el aire acondicionado, ¿quién lo acondiciona?

Sonia dijo...

A la hora de la siesta prefiero hacer el amor. No sé que será más saludable pero me da igual, es lo que me pide el cuerpo.