La derecha ducha y la ducha de derechas

domingo, 9 de junio de 2013

Foto: Steven Lyon
La derecha ducha, es decir, diestra de verdad, o sea, ejercitada, entrenada, ensayada, experimentada, después de dejar a los españoles desprovistos de ropas y ropitas, trapos y trapitos, es decir, desnudos obligados, o sea, en bolas, en pelotas, en cueros, en carnes vivas, estudia si conviene la ducha diaria, por cuestión de higiene, propia del estado del bienestar socialdemócrata, o si no conviene la ducha diaria, por cuestión de austeridad, propia del estado del malestar neoliberal. La derecha ducha tiene el dilema de la ducha. No hay en la comunidad científica estudios sobre si los de derechas son más partidarios de la ducha que los de izquierdas; ni sobre si los de derechas, limpios y honrados por naturaleza, se muestran públicamente partidarios de la ducha pero se duchan menos que los de izquierdas en la intimidad; ni sobre si los de izquierdas, cada vez menos partidarios del sudor obrerista, se duchan más que los de derechas. La derecha ducha no dispone de avales científico-empíricos para resolver su dilema sobre la ducha. Ante la ausencia de argumentos, la derecha ducha da por hecho que hay una ducha de derechas, que es la que han de asumir todos los ciudadanos gobernados por la derecha. La exposición de motivos no es, por supuesto, ideológica, sino económica, porque los ciudadanos sólo quieren oír hablar de economía. Economicismo puro: siendo que, con las medidas neoliberales adoptadas, los ciudadanos están parados, es decir, apenas hacen esfuerzos físicos, o sea, apenas generan malos olores, la derecha ducha propone sustituir la ducha diaria por la ducha de derechas, una cada tres o cuatro días. La ducha de derechas, además de esporádica y espontánea, es suficiente y superficial, es eficiente y eventual, es templada y temporal. La ducha de derechas es un arma contra el cambio climático, por lo que supone de ahorro en agua y energía. La ducha de derechas es un arma para la protección epidérmica de los ciudadanos, porque evita no sólo los ataques de los jabones, geles y champús, sino las agresiones dañinas del agua caliente. La ducha de derechas subsana los efectos secundarios de la ducha diaria del estado de bienestar socialdemócrata, que resecaba la piel de los ciudadanos y permitía que bacterias y microbios campasen a sus anchas, provocando alergias de todo tipo (al aborto, al matrimonio homosexual…). En el fondo, la derecha ducha sabe que la ducha diaria despeja demasiado al personal.

7 comentarios:

Felipe dijo...

Mi jefe, ejemplo de la derecha derecha, se ducha más el fin de semana para que no se le note el olor a puterío.

Funcio dijo...

Hai funcionarios que recollen sinaturas para que teñamos a ducha de dereitas nas dependencias da Xunta, co gallo de non perder tempo e poderse duchar en horario laboral, procurando cheirar sempre ben aos usuarios desta limpa administración.

Nario dijo...

Funcio, sabes si la ducha xunteira va a ser obligatoria? Me voy a tener que duchar dos veces por día, que mi madre no me deja salir de casa sin duchar.

Rebe dijo...

Yo soy de varias duchas diarias, dependiendo del día y de quienes se me crucen ese día.

estrella dijo...

El peligro de la ducha diaria, como todo lo diario, es caer en la rutina.
La rutina puede desvirtuar el efecto beneficioso de la ducha, porque se deja de hacer caso a los detalles.
A la derecha no le importan los detalles si cumple el objetivo final. La izquierda, a veces, se para tanto en los detalles, que se olvida del objetivo final.
bss
P.D. A veces la cuestión no es que sea o no diario, sino que sea capaz de dejar recuerdo durante más de un dia.

Siro dijo...

Ducharse es pecado, la derecha vela por que se peque lo justo.

Felipe dijo...

La encargada se ducha cada día con leche de burro, como Cleopatra.