Euro-escénicos

martes, 18 de junio de 2013

Foto: Greg Kadel
Moneda no, trampa. Estábamos engañados. Crisis no, maniobra. Seguimos engañados. Europa no pudo transformarse en Unión Europea. USA no quiso; Alemania tampoco. El centro no quiere prescindir de la periferia, ni va a dejar que la periferia se convierta en centro. Los periféricos nos creímos centrales durante un tiempo. Nos hicieron creer que hasta el modelo centro-periferia había desaparecido. Cuando quisieron, nos devolvieron a la cruda realidad. A un portugués sólo le queda opinar; a un español escuchar. Boaventura de Sousa, profesor de sociología en la Universidad de Coímbra, lo expresa con claridad: "La pregunta sobre el proyecto del euro no es si fracasó o no, sino qué es lo que se pretendía con él. Y en este caso, existió la trampa desde el inicio, porque el euro fue una de las formas en que el neoliberalismo internacional penetró en una Europa que, hasta entonces, era el bastión de defensa del Estado social; el único donde el neoliberalismo no había entrado, gracias a los países que tenían partidos socialistas y partidos comunistas muy fuertes. Los partidos venían de una tradición socialdemócrata muy arraigada, que exigía educación pública, sanidad pública o sistema de pensiones público, por lo que la resistencia a que el neoliberalismo entrase país a país era muy grande. Por eso no penetró así, sino que lo hizo por encima, por la Comisión Europea primero, por el Banco Central Europeo después y por el euro finalmente. Mediante la construcción neoliberal del euro y del BCE, el país dominante desde entonces, Alemania, puso las reglas y la moneda fue definida, en su valor internacional, de acuerdo a los intereses económicos de Alemania; no a los intereses de Portugal o España, por ejemplo. Los países del sur, increíblemente, nunca pensaron que pudiera ocurrir esto, porque se creyeron lo de que formaban parte de un bloque político y económico, en donde no había deuda griega, portuguesa o española, donde había cohesión y donde nunca habría especulación. Sin embargo, debido a los intereses de sus bancos, Alemania decidió que sí habría deuda irlandesa, griega, portuguesa y española, con lo que hizo a estos países muy débiles, sin que Europa les diese garantías, promoviendo la especulación financiera al trasmitir la idea de que estos países sólo encontrarían la solución después de una intervención brutal". Así, en el sur ya quedan pocos europeístas eufóricos, los euro-escépticos ya no son ni escépticos y el resto somos atónitos euro-escénicos. Decía Robert Schumann, que "Europa está buscando; sabe que tiene en sus manos su propio futuro; jamás ha estado tan cerca de su objetivo; quiera Dios que no deje pasar la hora de su destino, la última oportunidad de su salvación". A ver si Dios tampoco va a ser europeísta…

5 comentarios:

Siro dijo...

Europa, convidada de piedra.

estrella dijo...

Yo creo que la cuestión es ser flexibles para poder cambiar de centro en según que momento y recolocar las periferias de acuerdo con ese cambio.
Hay centros que en sí mismos se convierten en protagonistas y hay centros que necesitan de un rodeo por la periferia para alcanzar todo su potencial.
Hay periferias con fuerza suficiente como para cumplir objetivos y hay periferias absolutamente prescindibles.
Es interesante que cada uno conozca sus centros y sus periferias para poder descubrir centros y periferias ajenas.
Bss
P.D. Es cosa mia o en las periferias se vive mejor????

Felipe dijo...

Para escenita la de la encargada chupándosela cada día al jefe central europeo.

Funcio dijo...

Son peores os galego-escépticos, eses trapalleiros que non confían no país e nos gobernantes que escolle a xente do país có criterio de que son os mellores para o país.

A xente never erra...

¡Ay que carallo con este computador internacionalizado!

Nario dijo...

Funcio, le meto al computador "primeiro" y me sale "tha number one"... ¿Será Mouriño o es el Presi?