El camarlengo y la camarilla

lunes, 4 de marzo de 2013

Foto: Jean François Jonvelle
En sede vacante, manda el camarlengo, más que la camarilla. Según el Diccionario de la Real Academia Española, camarlengo es el cardenal que preside la Cámara Apostólica y camarilla es el conjunto de personas que intervienen subrepticiamente en los negocios del Estado. El camarlengo es una figura medieval… la camarilla también. La principal función del camarlengo es necrológica. Este funcionario papal (sin oposición) es el que se cerciora de la muerte del papa. El camarlengo, cual buitre leonado, se coloca al lado del lecho mortuorio; cuando cree que se acerca el trance, llama al papa por su nombre de pila tres veces en intervalos de tres minutos; si no responde, le golpea la cabeza levemente (el grado de contundencia lo decide el propio camarlengo); si no responde, lo declara muerto; le quita el anillo del Pescador ante los cardenales; destroza el anillo y el sello papal a martillazos (para demostrar que el papa ya no manda y quien manda es él); cierra y precinta los aposentos privados del papa (para que a nadie se le ocurra realquilarlos); comunica la buena nueva (pasa a mejor vida) a los cardenales, vicarios, periodistas y fieles; declara la sede vacante; actúa como jefe de Estado en funciones (que por algo es funcionario). Cuando no hay papa muriéndose, el camarlengo se ocupa de administrar los ingresos y los bienes patrimoniales de la Santa Sede, a modo de tesorero incorrupto o contable de confianza. Todo ello, si el papa se muere, pero, si el papa dimite, desvirtúa la principal función, la razón de ser, del camarlengo, quien se limita a sellar las estancias pontificias y a preparar el cónclave de la camarilla. Un camarlengo llamando tres veces por su nombre de pila a un papa vivo y dándole golpes en la cabeza perdería toda su prestancia y prestigio como custodio de las llaves de San Pedro. Esta vez no ha habido exequias fúnebres ni días de luto. El camarlengo ha comunicado a la camarilla curial que cesa en sus funciones y que ya se ocupa él del gobierno vaticano interino, atendiendo, según Derecho Canónico, al principio de nihil innovetur (nada que innovar), dando por hecho que el anterior Papa innovaba. El camarlengo intenta dar hacia fuera la impresión de que no pasa nada. Dentro comienza el baile de los votos, las voluntades y las vanidades. Y es que, como dice el refrán, "cuando el cura tiene ganas, se le mueve la sotana".

6 comentarios:

estrella dijo...

Hay veces que el santo dimitido, cesado o destituido se convierte en camarlengo, tutor y pastor del proceso de renovación.
Que nadie piense que con la intención de volver a ocupar lo vacante. Ni tan siquiera con la intención de constituirse n camarlengo perpetuo.
Todo camarlengo comprometido con la causa lo está mucho más con aquellos a los que les une la devoción mutua, la causa suprema y el fin último. A ellos se debe y a ellos debe dejar su porción e tierra prometida.
Que nadie piense en ellos como camarilla.
Mejor pensar en camarote y camerino, los hermanos Marx estarían encantados.
bss

Rebe dijo...

¿Qué será mejor un camarlengo o un cama-lento?

Rebe dijo...

¿Qué será mejor un camarlengo o un cama-lento?

FUNCIO dijo...

É PEOR SER CAMALEÓN QUE CAMARLENGO.

NA XUNTA O CAMALEÓN AZUL É ESPECIE PROTEXIDA A PESARES DE ESTAR EN PERIGO DE EXPANSIÓN.

FUNCIO dijo...

É PEOR SER CAMALEÓN QUE CAMARLENGO.

NA XUNTA O CAMALEÓN AZUL É ESPECIE PROTEXIDA A PESARES DE ESTAR EN PERIGO DE EXPANSIÓN.

Nario dijo...

Funcio, ¿estás nervioso o sueñas con bichos?