Un perrito demostrará

jueves, 7 de febrero de 2013

Foto: Anoush & Aimée
Un perrito demostrará si el tesorero del PP robaba para el PP y pagaba sobresueldos a los del PP. Un perrito oliscará y olisqueará documentos para demostrar si la caligrafía del tesorero es prueba de un tesoro para dirigentes del PP y empresarios vinculados al PP. Un perrito levantará su patita junto a la "pata" de Don Mariano para demostrar si el más alto, el más alto cargo del PP, metió la pata al aceptar sobres y sobres con sobresueldos y sobresueldos. Un perrito, azuzado por un fiscal anti-corrupción, husmeará y meará hasta dar con la contabilidad B del PP, con el dinero negro negruzco, con las donaciones anónimas nominales y con los chorizos olorosos, objetivo final del perrito. Sorprendido por la confianza de la justicia en las dotes del perrito, releo la noticia. Disculpas: decía "un perito", no "un perrito". Deben comprender que mi formación arrastra las deficiencias propias de tantas leyes de educación socialistas, desde los años ochenta del siglo pasado, que ahora van a ser corregidas de un plumazo por el ministro sabio. A partir de ahora, ningún niño español confundirá un perito caligráfico con un perrito casi mágico… Ningún niño español de familia bien. Es que, como Woody Allen, "de pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran tan pobres que sólo pudieron comprarme una hormiga".

2 comentarios:

estrella dijo...

En el cole nos enseñaban que hay animales domésticos y animales salvajes. Los domésticos conviven con el hombre en paz, y nunca les hacen daño, se establece una relación simbiótica, donde ambos salen beneficiados. Perros, gatos, caballos, ovejas,.....
Yo creo que todos tienen un salvaje dentro, (igual que muchos hombres), que ninguno es de fiar y que en cualquier momento te la juegan.
Por eso no quiero cerca animal de clase ninguna, ni hombres de clase dudosa ni mujeres de clase desconocida.
bss
P.D. Domesticar peritos no debe ser difícil, a juzgar por la cantidad de ellos que conviven con nosotros.

Felipe dijo...

Un perrito faldero es la encargada agachándose cada día a lamérsela al jefe en el despacho, aunque el que mueve la colita es él.