Mantener la calma

domingo, 3 de febrero de 2013

Foto: Petr Weigl
Calma, unas cañas, España va bien. El gobierno conservador conserva. La banca, aparentemente, sigue la pauta que marca el gobierno. El ciudadano, aparentemente, sigue la pauta que marca el gobierno. El gobierno pide a la banca que deje de robar y haga fluir el crédito. El gobierno pide al ciudadano que mantenga la calma y haga crecer el consumo. Los métodos ya son cosa de cada cual. Las contradicciones ya son cosa del gobierno. Un ciudadano de Vigo (Galicia, España) madruga y atraca un banco nacionalizado a primera hora de la mañana, llevándose como botín menos de mil euros; hora y media después atraca otro banco autóctono, llevándose como botín menos de mil euros; un cuarto de hora después pide una caña y unas tapas en un bar de las inmediaciones; durante media hora incentiva el consumo local e intercambia opiniones con los vecinos sobre lo bien que lo está haciendo el gobierno; al poco tiempo es detenido por la Policía Nacional, que demuestra la eficacia de las fuerzas del orden público, recupera el exiguo botín, devuelve el dinero a la banca y devuelve al ciudadano a la cárcel, para que reflexione, no sobre las virtudes del gobierno, sino sobre su confusa percepción de los conceptos "hacer fluir el crédito", "mantener la calma", "activar el consumo" y "favorecer el desarrollo endógeno". Según Robin Hood, "quien roba a un ladrón, cien años de perdón". Pero… ¿quién es el ladrón? Calma, unas cañas, España va bien.

2 comentarios:

Felipe dijo...

¡Cuántas veces he tenido yo ese sueño, ese de partirle botellas de champán en la cabeza al gordo de mi jefe como si estuviese botando un barco en Astano.

estrella dijo...

Robin Hood robaba a los ricos para repartir a los pobres, entendiendo que el origen de su riqueza estaba en explotar y expoliar a los pobres (aún no se hablaba de clase trabajadora).
Ahora se roba a los pobres, a los trabajadores, a los que pagan impuestos... y se paga confeti, viajes con chachas si llevas a los niños, corbatas de Hermés.
Porque, aunque el fin no justifica los medios, no es lo mismo manipular cuentas para financiar causas que robar para pagarme lujos.
Mantengamos la calma, si, porque el dia que la perdamos, en caliente, igual dejamos a Robespierre a la altura de un aficionado.
Hoy no hay besos.