El hábito no hace al monje

domingo, 17 de febrero de 2013

Foto: Bruce LaBruce
Foto: Bruce LaBruce
El hábito no hace al monje… ¿o sí? Al vestir, no hay que pecar por exceso, ni por defecto. Es más, al vestir, no hay que pecar. Marini el Malo, obispo ceremoniero encargado de vestir al dimitido Papa Benedicto XVI, le hacía cargar con ámitos, casullas, cíngulos, estolas y manípulos, que casi pesaban veinte kilos, para que el Sumo Pontífice, coqueto y tradicional él, llevase un impecable estilo gregoriano muy acorde con su personalidad. Si además el Santo Padre, Papa menudo, ¡menudo Papa!, tenía que arrastrar unos zapatos artesanos, rojos y plomizos, se entiende que, por mucha fuerza que le aportase la Paloma espiritual y virtual, el hombrecillo bávaro acabase extenuado después de sus actividades públicas. Eso sí, en público, con esa vestimenta exagerada, el Papa no pecaba, tampoco incitaba al pecado. Sin embargo, a contrario sensu, las que llevan tanga en público, dejando vislumbrar o no parte de lo púbico, pecan como condenadas y condenan a los que tienen pensamientos impuros al mirarlas. El taparrabos era una prenda ancestral, pero otro pícaro italiano, Carlos Ficcardi, reinventó el tanga brasileño a principios de los setenta del siglo pasado. Las indias tupí brasileñas, antes de la llegada del catolicismo, usaban unos triángulos minimalistas elaborados con fibras vegetales, para cubrirse mínimamente sus partes más íntimas. Ficcardi tomó la idea, miró al cielo tropical, y diseñó una prenda que sigue cumpliendo su función delantera y resuelve su función trasera con unos centímetros de tela que se unen a la cintura mediante un exiguo triangulito, isósceles o equilátero, transformado en escaleno debido al movimiento de balanceo de las caderas de las garotas, con la ocultación o deformación de parte de los lados entre las sinuosidades de unos glúteos prietos, firmes y descubiertos para deleite universal. El Papa Benedicto siempre estuvo atento a los movimientos de Brasil, el país con más católicos del mundo… ¿católicos? El hábito no hace al monje… ¿y a la monja?

4 comentarios:

Asun dijo...

Señor Armas, estas fotos son más irrespetuosas que las de los asquerosos desnudos que pone a menudo ¡ES QUE NO APRENDE EH!

Felipe dijo...

El hábito de chuparla no hace a la encargada, que sigue igual de inútil que cuando empezó a trabajar en la oficina.

BERTA dijo...

Felipe, Monje Tibetano,
deja ya de ser tan pagano,
deja a la encargada con su enano,
deja de ser tan marrano,
deja que te metamos mano.

TUS TRES BBB
(BEA, BELÉN & BERTA)

estrella dijo...

Hablar de monjas y hábitos me aburre, prefiero hablar de bragas.
Aunque no lo parezca es un tema de vital importancia: coulottes, bragas altas o bajas, tangas, brasileños o no, de hilo, de tira, con o sin encaje, algodón, colores, estampados, costuras.
Es la prenda más difícil de elegir, porque tiene que quedar perfecta a la vista, (quedarse en bragas en cualquier situación necesita de mucha seguridad), jugando con el factor sorpresa (que no acierten lo que llevas)y tiene que ser perfecta para la ropa que lleves, falda o pantalón, tejido de lino, lana, elástico, transparente... Porque una cosa es enseñar las bragas por alguna esquina, que se vea un poco, permitirse la licencia de frivolizar con ellas, y otra es ir con las bragas al aire o marcando los límites por fuera.(Cosmoconsejo gratuito para despistadas)
Matices y sutilezas.
bss
P.D. Dañino para la retina, al menos para la mia, un hombre en tanga.