Príncipes y principios

martes, 22 de enero de 2013

Foto: Steven Meisel
Los príncipes están para los cuentos y las guerras. En un principio, érase que se era un príncipe que abandonaba las bondades de palacio y se iba a la guerra a matar malos. Como era un príncipe moderno, no se subía a un corcel blanco y blandía una espada; se subía a un helicóptero Apache y disparaba unos cuantos misiles. El príncipe Harry, ¡Dios Salve a la Reina Abuela!, mataba talibanes afganos: "abríamos fuego cuando había que hacerlo; había que acabar con una vida para salvar otra, aunque éramos más bien una fuerza disuasoria; si alguien intentaba hacerle algo malo a nuestros chicos, lo quitábamos del medio; me imagino". El príncipe tenía imaginación y tenía función. El príncipe era un guerrero de Occidente. La cruzada se veía distinta desde Oriente. El señor de la guerra, otrora ministro afgano, Gulbuddin Hekmatyar, acusaba al príncipe de "ponerse el uniforme para cazar seres humanos, desempeñando el satánico papel de los británicos en el pasado, matando inocentes, sin ningún tipo de remordimiento, mientras estaba borracho". Cuando se ametralla o bombardea Afganistán se está arrasando uno de los países más pobres, inseguros, misóginos y corruptos del mundo. Un país montañoso y excéntrico que de no ser por su opio y su posición geoestratégica sería un país dejado de la mano de los príncipes. Los príncipes dicen que llevan a cabo allí una "right war", para garantizar la transición política, y ponen nombres eufemísticos a sus hazañas bélicas (Guerra contra el terror, Operación Libertad duradera…), pero sigue siendo una guerra de talibanes, visionarios e integristas contra cruzados, visionarios e integristas. Cuestión de príncipes y principios: los príncipes están mejor cazando elefantes… tampoco... están mejor comiendo perdices.

6 comentarios:

Rebe dijo...

Siempre fui muy de uniformes, mejor de alta graduación.

Siro dijo...

Los príncipes tienen que releer El Principito.

Felipe dijo...

La que le echa imaginación es la encargada cada día para chupársela al jefe y decir que es su príncipe azul (morado más bien).

estrella dijo...

Los príncipes azules destiñen y manchan mucho o se deterioran con le uso y lavado, perdiendo el color original.
Hay que conocer el producto y asumir las consecuencias.
El brillante, precioso y deslumbrante deja todo perdido de azul. Aunque no se vuelva usar, es difícil deshacerse de los rastros. Es recomendable adquirirlo con quitamanchas de emergencia.
El más consistente, que puede parecer de mejor calidad al principio, deja rastros pequeños en las primeras puestas, pero va perdiendo lustre y casi sin darte cuenta está desvaído, desdibujado. No importa usarlo un poco más, pero no aporta nada al loock final.
En cualquier caso, es difícil encontrar la fecha de caducidad y las recomendaciones de mantenimiento cuando se está pendiente de otras cosas.
bss

Quico Monar dijo...

Para príncipe, el Príncipe de Asturias, el nuestro, digno sucesor de su padre, hombre fiel donde los haya, como toda la Familia Real, que Dios guarde muchos años.

Felipe dijo...

Hablando de cruzados, la encargada usa un cruzado mágico de Playtex, de esos que le amarra todos los michelines y la presenta embutida en sí misma, con la boca abierta para respirar y chupar.