Pulsión freudiana

viernes, 7 de diciembre de 2012

Foto: Fréderic Fontenoy
Para Freud nada en la psique es casual, pero el sexo casual es básico para comprender la psique. La casualidad explica la causalidad como la motivación inconsciente explica la decisión causal de un acto casual. No es cuestión de instinto básico, ni de otras ficciones cinematográficas. No es el instinto el que explica la motivación, sino el impulso, la pulsión freudiana. La pulsión es más flexible y aleatoria que el instinto. La pulsión, esporádica y ocasional, exagera la distensión, que exagera a su vez el placer. Si se exagera el placer, hay pecado. Siempre hubo sexo casual, pero la represión religiosa, cristiana y medieval, relegó este tipo de sexo a la condición de acto impuro, condenado por el sexto mandamiento. Hace medio siglo el equilibrio social llevó al equilibrio sexual entre hombres y mujeres, sobre todo debido a la mayor autonomía conquistada por ellas. El sexo ocasional, por definición discontinuo en relación al sujeto, se hizo cada vez más continuo, más frecuente, más democrático. Fue una de las dos principales conquistas de las clases medias; la otra fue el incremento de las clases medias. Las clases medias se apropiaron nominalmente del sexo casual, cuando de hecho había sido también usual entre las clases altas, las clases bajas, entre las clases altas y bajas. La expansión del sexo casual no es causa de una mayor visibilidad social del mismo. Su condición de secreto, de tabú, de acto reprobable socialmente, exagera el imprescindible morbo del sexo esporádico. La ocultación exagera la excitación. La casualidad exagera la frivolidad. La sexualidad exagera la sociabilidad. La juventud desea ocultación, excitación, casualidad, frivolidad, sexualidad, sociabilidad. La juventud prefiere la inteligencia emocional a la estabilidad emocional. La empresa sabe que el mercado juvenil de los amores y los impulsos está en la red. La empresa satura Internet de contactos on line, páginas de dating, chats para citas, etcétera. Freud, sin ordenador, sublima todo amor joven al sexo, cuando afirma que "la libido es una pulsión, una energía relacionada con todo aquello susceptible de ser comprendido bajo el nombre del amor, sea amor sexual, amor a sí mismo, amor a la madre, amor al amigo, amor a la humanidad, amor a los objetos o amor a las ideas abstractas". Palabra de Freud, pulsión del señor.

5 comentarios:

Mente Cato dijo...

La pulsión consiste en echar un pulso después de echar un polvo.

estrella dijo...

Freud se acercó tanto que se quemó, dio tanto miedo lo que expuso que fue negado más de tres veces. Y tenía toda la razón del mundo, la pulsión sexual, la satisfacción del eros propio, mueve el mundo. Lo sabe la publicidad, lo sabe la industria del cine, lo sabe la televisión, lo que toca nuestra pulsión, lo que nos hace sentir en las entrañas, nos pone en funcionamiento. Somos seres sexuales y sexuados, el que quiera negarlo se hace aún más vulnerable.
Lo mejor, aceptarlo, reconocer y amar las propias pulsiones, satisfacerlas y convivir con ellas. Es la única forma de no perder la cabeza por un polvo, creyendo que es el amor de nuestra vida y de disfrutar frivolamente de perfumes, zapatos, comida o bebida, sin caer en el consumismo irracional.
bss

Cristobalito dijo...

UN CULO, DOS CULOS,
TRES CUUUUUUUUULOS,
LA LUNA ES UN CULO
QUE SE ME ESCAPÓ.

UN CULO, DOS CULOS,
TRES CUUUUUUUUULOS,
LA TIERRA ES UN CULO
DONDE VIVO YOOOOOOO!

UN CULO, DOS CULOS,
TRES CUUUUUUUUULOS,
LA LUNA ES UN CULO
QUE SE ME ESCAPÓ.

UN CULO, DOS CULOS,
TRES CUUUUUUUUULOS,
LA TIERRA ES UN CULO
DONDE VIVO YOOOOOOO!

CLAUDIO dijo...

No se dice FREUD, que se dice FROIZ, es el que montó la cadena de supermercados donde la gente compra compulsivamente con pulsiones.

Rebeca dijo...

Desconozco la causa pero me gusta todo lo casual.