La cruda realidad

jueves, 20 de diciembre de 2012

Foto: Camilla Akrans
Hay que asumir la cruda realidad. Los crudívoros más que nadie. Una holandesa crudívora puede perder la custodia de su hijo debido a su celo por alimentarlo sólo con productos crudos. Francis Kent reside en una ciudad de las más modernas del mundo, Ámsterdam, y alimenta a Tom Wattkins mediante una dieta de las más modernas del mundo. El niño, delgado cual hambriento del Sahel, desde los cinco años sólo come semillas, frutos secos, frutos frescos y vegetales sin cocción. La madre, bien informada en una sociedad donde sobra información nutricional, cree que todo alimento cocinado a más de 40º pierde sus enzimas y propiedades. El hijo, que no prueba la carne, el pescado, la pasta o el pan, sufre un retraso en su crecimiento. La madre, convencida del riesgo del acoso escolar para la salud mental de su hijo, decide retirarlo del centro de educación secundaria al que acudía, porque "allí los niños se reían de él por lo que llevaba para comer". El niño, bajito, vulnerable y listo, estudia mucho en casa desde hace un par de años, como recomiendan los ideólogos de la familia y el esfuerzo. Las autoridades, atentas a los derechos del menor, se cuestionan la custodia. Los crudívoros estrictos, los más crudistas, son los más modernos. Los crudívoros moderados, los que consumen semillas germinadas, huevos y ciertos productos lácteos no pasteurizados u homogeneizados (leche, quesos y yogures frescos), son los más eclécticos. Los crudívoros esnobs, que consumen, además de frutos y vegetales, carne y pescado, son los más hipócritas. Los dietistas advierten que los alimentos cocinados y procesados carecen de enzimas digestivas (lipasas, proteasas...) y contienen excitotoxinas por aditivos (conservantes, colorantes...); por lo que provocan digestión pesada, acidez, obesidad o síndrome metabólico. Los crudívoros advierten que los alimentos crudos contienen enzimas digestivas, bacterias inmunizadoras, antioxidantes, minerales, vitaminas, etcétera; por lo que favorecen la digestión, reducen la acidez, regulan la flora intestinal, retrasan el envejecimiento y evitan la obesidad. Los empresarios de la comida rápida y la bollería industrial advierten que la comida rápida y la bollería industrial están elaboradas con todas las garantías sanitarias y aportan productos de consumo apetecible y barato. La Fundación Española de Nutrición, por encargo del Ministerio de Agricultura y Alimentación, advierte que los españoles, adictos al tapeo y a la dieta mediterránea, van camino de conseguir el superávit en el consumo de verduras, aunque siguen con déficit en el consumo de cereales y legumbres. En la España del bienestar había lacto-vegetarianos, que sólo comían huevos y vegetales; había api-vegetarianos, que sólo comían mieles y vegetales; había veganos radicales, que sólo comían vegetales; había vegetarianos macrobióticos, que sólo comían vegetales equilibrados según objetivos; había vegetarianos eubióticos, que sólo comían vegetales combinados para evitar la coincidencia de proteínas y carbohidratos; había granivorianos, que sólo comían granos... Sin embargo, en la España de la crisis aumentan, por un lado, los flexitarianos, que sólo comían vegetales en épocas de bonanza pero ahora comen carne cuando pueden, y, por otro lado, los frugívoros y crudívoros obligados, que sólo comen frutos y vegetales crudos, porque sus ingresos no les permiten ni pagar la carne ni pagar el gas o la electricidad para cocinar. Menos mal que Dios es omnipotente, omnipresente y omnívoro.

5 comentarios:

Siro dijo...

¿Adán y Eva eran crudívoros?

Felipe dijo...

¿Cómo se llamarán los que sólo comen polla y beben leche?

Es para clasificar a la encargada.

estrella dijo...

El hombre ha sido capaz de hacer de las necesidades moda, cultura y fuente de palcer: de la alimentación a la gastronomía, del abrigo a las pasarelas de moda, de la necesidad de relación a las redes sociales y de la pulsión reproductiva a la normalización del sexo como vía de comunicación.
A la vez, en un ejercicio de masoquismo insólito, ha sido capaz de volver a convertir esas fuentes de placer en motivo de remordimineto.
Privarse de comer carne o pescado, de beber vino, de ignorar la importancia de la imagen personal a través del vestido, aislarse del mundo globalizado o criminalizar el sexo por placer es una de las grandes necedades de nuestro tiempo.
Conmigo que no cuenten, yo, por si hoy se acaba el mundo, voy a ponerme lencería bonita, una camisa de seda escotada, voy a buscar un compañero sexual apetecible para follar con alegría, me voy a tomar un solomillo sangrante con una botella de Ribera del Duero tinto.
bss
(Si el mundo al final no se acaba, que me quiten lo bailado)

FUNCIO dijo...

NON FOI O FIN DO MUNDO PERO FOI O FIN DA PAGA EXTRA.

Nario dijo...

Funcio, mi madre dice que los mejillones son iguales que las nécoras y que lo importante es la familia.