Hipererotismo y pansexualismo

domingo, 2 de diciembre de 2012

Foto: Brian Ypperciel
Ni el hipererotismo tiene que ver con el erotismo en hipermercados, ni el pansexualismo tiene que ver con el sexo en panaderías. Se trata de percepciones del erotismo desde la óptica episcopal. A monseñor Munilla, obispo de San Sebastián, corresponde el tratamiento de "eminencia", no sólo por ser una eminencia en ciertas materias, sino por su sapiencia en la interpretación científica de la realidad terrenal, en la que, no obstante, se nota el asesoramiento de la paloma espiritual. Monseñor Munilla, experto en sociología aplicada y en medio ambiente, denuncia la expansión de una nueva plaga, por él acuñada como "hipererotismo ambiental", que se ha propagado por todas las capas sociales, por todas las aldeas y ciudades, convirtiéndose en una pandemia de este tiempo mundano, pagano y marrano. Monseñor Munilla, responsable del Departamento de Pastoral de Juventud en la Conferencia Episcopal Española, advierte a los jóvenes sobre la posibilidad de convertirse en desequilibrados, por contagio o por adicción al erotismo ambiental, pues "parece como si viviéramos una alerta sexual permanente, que condiciona lo más cotidiano de la vida; el bombardeo de erotismo es tal que facilita adicciones y conductas compulsivas, provocando innumerables desequilibrios por falta de dominio de la propia voluntad". Los jóvenes deben dejarse influir por la monserga episcopal y no por el erotismo ambiental, asumiendo que "no es fácil vivir en coherencia con los valores evangélicos en medio de una cultura dominada por el materialismo y el hipererotismo; ocurre que hay muchos jóvenes que han nacido y crecido en este contexto cultural pansexualista que llegan a percibirlo como normal; es lo que ocurre a quien ha nacido y vivido a 6.000 metros de altura y se ha acostumbrado a esa presión atmosférica". Al margen de la confusión entre metros y milibares, el obispo eminente intenta, eminentemente, instruir a los jóvenes sobre conceptos como materialismo, ambientalismo, narcisismo, pansexualismo e hipererotismo. Estando como están los jóvenes erotizados, el sexo es un "instrumento de diversión, una herida del pansexualismo, que sólo se cura rescatando la virtud de la castidad de su impopularidad, potenciando cursos de formación afectivo-sexual y educando en la belleza". Argumentar, en sentido contrario, aludiendo al materialismo, ambientalismo, narcisismo, pansexualismo e hipererotismo en seminarios, monasterios, conventos, sacristías y otros lugares de culto o reclusión es simplista y, además, es pecado (como es pecado mirar durante más de dos minutos la fotografía que ilustra este párrafo).

6 comentarios:

Felipe dijo...

¿Qué opinará el Señor Obispo del hipermamadismo laboral?

estrella dijo...

Cuanta razón tiene el señor obispo! Todo hipersexualizado y pansexualizado, pero es que esa es la vida real, la biología y la condición del ser humano, y lo que hace individuos sanos y de convivencia normal. La negación lleva de la frustración a la preversión y la pederastia, (de esto también sabe el señor obispo, supongo).
Asi que todos a supervitaminarse y remineralizarse para poder vivir y disfrutar de este mundo hipererotizado y pansexualizado.
bss
P.D. Me inquieta el límite de los dos minutos para que mirar sea pecado, ese límite es aplicable al resto de los actos sexuales?

Siro dijo...

El sexo entre mujeres es un pecado, un pecado para la vista.

Felipe dijo...

El jefe le ha dicho a la encargada que el pansexualismo consiste en comerse media barra de pan después de chupársela como desayuno diario.

Funcio dijo...

Hiepererotismo é disfrutar ata o cumio có novo GOBERNO DA XUNTA, do que os galegos e galegas xa viñamos disfrutando dende hai catro anos, catro anos orgásmicos coma nunca, que fixeron esquencer pronto aqueles lóstregos tempos de falta de ganas e pracer do bipartito impotente.

Nario dijo...

Funcio, para mí que el obispo tiene razón.