Endorfinas navideñas

martes, 25 de diciembre de 2012

Foto: Jacques Dequeker
Durante las fiestas navideñas aumentan las endorfinas y con ellas aumenta el sexo. Hay investigaciones que demuestran que hay más sexo a lo largo del verano, sin embargo otras demuestran que las invernales fechas navideñas, además de entrañables, son propicias para la relación sexual, a menudo vinculada al pecado, que, paradójicamente, se propone evitar durante estas fiestas sagradas. Adriana López, experta en sexo, afirma que la época navideña se corresponde con "una completa euforia colectiva", que lleva incluso a los no católicos, agnósticos y ateos a contagiarse de tanto afecto, tanto abrazo, tanto beso, tanto roce, tanto contacto, tanto deseo de salud, tanto deseo de paz, tanto deseo de felicidad, tanto deseo... que "se abren canales físicos entre las personas". ¿A ver si éste va a ser el auténtico "espíritu navideño"? Montar juntos el árbol... y hacer el amor debajo del mismo mientras las bombillas y bolas parpadean intermitentemente. Regalarse perfumes, jabones y sales aromáticas... y darse juntos un baño dispuestos a la lascivia acuática. Acudir juntos a la casa de la abuela para la tradicional cena... y darse un revolcón antes de la cena en la cama donde tuvieron lugar los primeros escarceos eróticos. Sentarse a la mesa... y, cuando uno mencione la frase clave "no hay nada más lindo que la familia unida", subir juntos al desván a meterse mano. Brindar con champán... y, cuando uno rompa intencionadamente una copa, salir juntos al jardín a echar un polvo nocturno y campestre, a pesar de la helada. Comprar juntos en una tienda de lencería fina... y follar en el probador probándose prendas minimalistas mientras fuera resuenan los villancicos de toda la vida. Nada de lujuria y obscenidad; a tal desenfreno hay que llamarle romanticismo. Nada de sexo en grupo; la "euforia colectiva" no ha de llevar al sexo colectivo. Nada de frío invernal para justificar la escasez de endorfinas; el calor navideño puede conseguirse pasando unas felices fiestas en el Hemisferio Sur.

6 comentarios:

Pedro Armas dijo...

Queridos amigos, disculpad que entre en este espacio para comentarios, que es vuestro. Pero, "Endorfinas navideñas" lleva el número 1.000 de las entradas en Rojillo. Comenzaba el viaje allá por los inicios el verano de 2008, sin imaginar que este cuaderno habría de recoger tantas reflexiones, a veces intencionadamente frívolas, a veces inconscientemente profundas, siempre afortunadamente breves, siempre ideológicamente sinceras. Gracias, a los que me habéis acompañado en este viaje, que continúa...

Salud y saludos.

Sonia dijo...

Felicidades por los mil, querido rojillo de las endorfinas.

CALATRAVA dijo...

FLICIDADES, SEÑOR ROJILLO, ENTRANDO Y ENTRANDO, COMO YO CUANDO ME DEJAN.

ESTAS NAVIDADES NO FOLLO NI CON MI AMIGA ENDORFINA!

estrella dijo...

Será una forma de entenderlo, para mi es un deseo de que se acabe toda esta tontería falsa, rodeada de gente que, en la mayoría de los casos, no me importa ni un pimiento. Deseo de volver a ser frívola, mal pensada, lenguaraz e impertinente.
Seré rara, pero los villancicos, perfumes, bolas y´arbolitos navideños me dan ganas de todo menos de follar.
bss
P.D. 1000 reflexiones que no siempre consiguen hacer reflexionar, pero si provocar. Gracias.

Felipe dijo...

Endorfina, fina, fina, es la del jefe, pero a la encargada le vale.

BERTA dijo...

Felipe, Endorfino, llamemos a las cosas por su nombre: lo tuyo con la encargada son celos de maricón porque a quien le gustaría chupársela cada día a tu jefe es a ti.
¡Ya está bien de trasladarnos tus frustraciones mariconiles!
Estaría bien que el año que viene te hicieses un hombre y para ello aquí seguiremos estando nosotras, las almas caritativas que atendemos a los necesitados de cariño y orientación.
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, esperando que prosperes.

TUS TRES BBB
(BEA, BELÉN & BERTA)

PD Rojillo, 1.000 que te echábamos a ti también.