El barrio rojo

domingo, 9 de diciembre de 2012

Foto: Kal Eckardt
El barrio rojo de Ámsterdam no está lleno de rojos, sino de putas. Son putas legales, meretrices admitidas, rameras autónomas, trabajadoras sindicadas, contratantes de seguridad social privada, contribuyentes regulares, declarantes ante hacienda y ciudadanas cotizantes, como corresponde a quienes realizan una actividad regularizada en un sistema capitalista regularizado. Son mercancías de escaparate, para consumo turístico-visual, para consumo erótico-sexual. Son mercancías iluminadas por las luces rojas del viejo barrio de pescadores transformado en un gran burdel callejero. El Red Light es un barrio histórico y pintoresco, que dibuja una postal urbana con impronta arquitectónica, cultural, liberal. Una cosa es la postal de la tienda, otra diferente la realidad de la trastienda. En la trastienda la esclavitud de la droga prevalece sobre la libertad del sexo. Cervezas, fotos, jaleos, trapicheos... mujeres con vidas propias. Louise Fokkens, bisabuela, llevaba ejerciendo la prostitución más de medio siglo en el barrio rojo; recientemente ha dejado el oficio por una artritis. Martine Fokkens, gemela de la anterior, también bisabuela, con los mismos años de experiencia, continúa en el tajo porque la pensión no le da para sobrevivir. Ambas fundaron en su día La Lucecita Roja, primer sindicato de putas del barrio rojo, donde miles de mujeres se vendían a los marineros y turistas de paso. Recuerdan aquellos tiempos difíciles y como las prostitutas fueron consiguiendo mejoras laborales, reconocimientos sociales y hasta códigos de conducta para dignificar su profesión y protegerse unas a otras. Actualmente las dos putas viejas firman autógrafos, reciben homenajes y son objeto de entrevistas, libros y documentales. Aprovechan su altavoz para advertir que la droga, la violencia y la explotación están tiñendo de negro el barrio rojo: "hoy en día las chicas ya no llevan ropa; venden y consumen droga; todo está relacionado con el dinero y el delito; una prostituta digna no consume droga; ya no hay código de honor que se transmita de una generación a otra; en aquella época las chicas se protegían entre ellas, ahora ya no es así; los sentimientos humanos han abandonado el barrio rojo". En el barrio rojo holandés las putas están expuestas en escaparates, son visibles. En el barrio pobre español las putas, inmigrantes sin papeles, están ocultas en pisos, son invisibles...

7 comentarios:

Siro dijo...

Todos estamos en un escaparate.

estrella dijo...

Es que no hay nada como hacer las cosas con vocación. Ya no hay putas como las de antes, tampoco hay clientes como los de antes.
Visibilidad, regulación y profesionalización.
No olvidemos que no hace falta cobrar en efectivo para prostituirse, pero parece que el sexo para conseguir cosas no lo vemos tan mal.
Que cada una haga con su cuerpo lo que quiera, a cambio de lo que quiera, pero sin dar lecciones de moral.
bss

Felipe dijo...

La encargada se cree que por usar bragas rojas es más fina, o sea menos puta.

BERTA dijo...

Felipe, Niño de los Calcetines Rojos, imagina que los Tres Reyes Magos te traen tres vitrinas para tu salón en las cuales tienes dentro a tres maravillosas mujeres esculturales como nosotras.

TUS TRES BBB
(BEA, BELÉN & BERTA)

FUNCIO dijo...

EN LEMBRANZA DAQUELAS VELLAS MULLERES QUE VENDÍAN O SEU CORPO NA RÚA DO POMBAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA.

PRACER PRA PROBES A PREZO DE RIBEIRO BRANCO EN TAZAS CON TAPA DE ORELLA.

TEMPOS DE TUNA E TROULA.

Nario dijo...

Funcio, mi madre entiende a esas señoras y a los hombres que acuden a ellas a satisfacer sus necesidades.

Felipe dijo...

Esa foto pero de mi jefe con los slips talla XL por los tobillos pierde mucho glamour pero es la que se repite día a día en el despacho.