Balance o balanceo

viernes, 21 de diciembre de 2012



Foto: Mik Dowson

Mejor el balanceo que el balance. Transcurrido su primer año triunfal, el gobierno conservador presenta balance. Sobre el paro: "la reforma laboral no se ha visto en toda su potencialidad a causa de la recesión y del ajuste". Sobre el comercio: "hay un superávit en la balanza comercial sin bienes energéticos, como no había sucedido en los últimos veinte años". Sobre la prometida bajada de impuestos: "el gobierno abordará su compromiso en cuanto lo permita la situación de las cuentas públicas". Sobre competitividad: "España se ha convertido en el segundo país de la UE con mejor relación entre productividad y costes". Sobre los recortes en servicios sociales: "se han mantenido los pilares del sistema de protección social". Para esto, en vez de explicar el balance, podían haber explicado el balanceo, el balanceo estacional del sol sobre el horizonte o el balanceo de caderas, ese enigma femenino que perturba a los conservadores moralistas. Cualquier portavoz gubernamental podría haber explicado que, tras un año gobernando, han comprobado que la mujer camina de forma diferente al hombre; cuando camina, se contonea; cuando quiere, se contonea más; el hombre no puede, ni sabe, contonearse. Podría dar una explicación física: la mujer tiene las caderas más anchas y un mayor espacio entre las piernas que el hombre, por razones de maternidad; cuando se contonea, destaca la pelvis. Podría dar una explicación psíquica: la mujer que se contonea de modo exagerado destaca intencionadamente su feminidad; la cadera, como materia, atrae la mirada instintiva del macho y la mirada envidiosa de la hembra; el contoneo, como movimiento, hipnotiza al macho absorto e idiotiza a la hembra crítica. Podría apoyarse en un estudio clásico del profesor Devendra Singh (Universidad de Texas), quien, después de analizar durante medio siglo las preferencias masculinas sobre las féminas de la revista Playboy y del concurso Miss América, llega a la conclusión de que el hombre prefiere a la mujer con una relación cintura-cadera próxima al 70%. Podría advertir que, si la mujer tiene un peso normal, mejor; pero, si está gorda y su cintura mantiene esa proporción, también le vale. Podría ilustrar esa proporción del 70% con la metáfora de la conocida figura del reloj de arena. Un portavoz conservador no iría más allá. A la mujer que no ronda el 70% le da lo mismo; si quiere atraer al hombre, recurre a trucos visuales: ladea la pelvis cuando está de pie, cruza un brazo señalando la cadera, lleva su cuello al aire, mantiene la boca abierta y húmeda, desmelena su cabello, practica la caída de ojos, muestra el canalillo, realza sus pechos, alza sus nalgas o incrementa el ritmo de contoneo. En su balance el gobierno no reconoce que hemos pasado del 100% al 70%. En su balanceo la mujer reconoce la importancia del 70%. Una cosa es balancearse, otra distinta columpiarse.

2 comentarios:

Rebe dijo...

El contoneo siempre es de lado a lado, el balanceo puede ser también de arriba a abajo.

Asun dijo...

Señor Armas, no me compare la foto anterior, la de esa chica comiéndose una pieza de fruta, a esta foto indecente de una chica así por la calle, ¡por Dios!