Asfixia

jueves, 13 de diciembre de 2012

Foto: Igor Amelkovich
Las españolas sufren una agobiante asfixia económica y disfrutan de una sofocante vida erótica. Nueve de cada diez españolas están insatisfechas con la situación económica actual del país. Nueve de cada diez españolas están satisfechas con su vida sexual, según la Encuesta Habits, sobre hábitos sexuales y uso de anticonceptivos, llevada a cabo por Amber Marketing Research y MSD entre unos miles de mujeres y unos cientos de profesionales sanitarias. Las españolas valoran con un notable alto su vida sexual, sin mencionar a los españoles, quienes, egocéntrica e interesadamente, dan por hecho que esa notabilidad femenina es debida a la alta eficacia masculina en las relaciones sexuales. Eso sí, ocho de cada diez españolas toma o usa anticonceptivos para no tener hijos de españoles. La asfixia económica no anima a incrementar el número de súbditos. Ahora bien, la encuesta no aclara cómo consiguen las españolas tan alto grado de satisfacción, ni si para ello precisan o no de los españoles. La encuesta no profundiza en las filias eróticas de las españolas. Por ejemplo, no aclara si entre las españolas el aumento de la asfixia económica va parejo al aumento de la asfixia erótica. La asfixia erótica, también conocida, aunque no mucho, como hipoxifilia, es una parafilia que consiste en alcanzar la satisfacción sexual disminuyendo la respiración durante la masturbación mediante el cubrimiento de la cabeza con una almohada de látex, una bolsa de plástico con publicidad de hipermercado o un pañuelo tupido acorde con la clase social de la practicante. En los países anglosajones la privación intencionada de oxígeno para alcanzar el orgasmo se ve como un juego de respiración (breathplay) o un juego de límite (edgeplay), en definitiva, un juego sadomasoquista y fetichista, en el cual la mujer suele implicar a un hombre que actúa como sujeto-víctima del placer o como controlador-vigilante del riesgo consensuado. Las españolas se fían menos de los españoles. En España, la asfixia individual da miedo, la asfixia colectiva da pavor.

4 comentarios:

CALATRAVA dijo...

AUNQUE SEA FEÍSIMA DE CARA, LA DE LA FOTO ME VALE, YA LE DARÉ YO EL AIRE.

estrella dijo...

Me gusta pensar que el sexo es una relación de comunicación, donde el mismo canal, el mismo código y el fluido intercambio de papeles emisor-receptor crean una situación de confianza y abandono mutuo, supongo que eso será fiarse del otro, consensuar el riesgo.
En esas prácticas de sexo anaeróbico, por qué es la mujer la que implica al hombre y le asigna un papel? es por ser anglosajonas? las españolas implicamos a los hombres en otras prácticas? puede haber orgasmos que corten la respiración al margen de bolsas y pañuelos?
bss
P.D. En cuanto a la cantidad, nunca se tiene demasiado sexo, siempre que haya comunicación.

Rebe dijo...

Demasiado escote.

Felipe dijo...

El jefe se lo tiene hecho así a la encargada con un calcetín suyo. Casi la mata pero no por asfixia sino por el olor.