Un país de cuento

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Foto: Jan Saudek
Érase el país del mundo más feliz, según repetidas encuestas realizadas entre sus satisfechos habitantes. Érase el país del mundo mejor para vivir, según índices de prosperidad que combinaban el desarrollo económico, la calidad de vida, el nivel de felicidad, la garantía de libertad personal y el grado de democracia pública. Érase el país del mundo más seguro y pacífico, con baja tasa de delincuencia, tensiones sociales y conflictos internos, según indicadores de paz global. Érase el país del mundo menos corrupto, según índices de percepción de la corrupción en la vida pública. Érase el país del mundo con más transparencia política y más confianza de los ciudadanos en sus políticos, según índices internacionales sobre evaluación de los gobiernos. Érase el país del mundo con los salarios más altos, según informes de los bancos suizos. Érase el país del mundo con los salarios más equitativos, según indicadores de igualdad social. Érase el país del mundo con más igualdad entre hombres y mujeres, según índices de ocupación laboral, percepción de ingresos, trabajo externo y doméstico. Érase el país del mundo con los precios más caros, o uno de ellos, según índices de precios al consumo. Érase el país del mundo con los impuestos más altos, o uno de ellos, según presiones fiscales así deseadas por sus contribuyentes. Érase el país del mundo con el mejor entorno empresarial para hacer negocios, según revistas especializadas. Érase el país del mundo con mayor libertad de prensa, según informes de reporteros sin fronteras. Érase el país de los cuentos de Andersen; pero, no era un país de cuento; ese país existe, es Dinamarca. Su modelo socialdemócrata de estado de bienestar existe y funciona. ¡Qué no nos vengan con el cuento de que no hay alternativa al modelo neoliberal, sin estado de bienestar, sin Estado!

9 comentarios:

CALATRAVA dijo...

Y SI ES TAN BUENA DINAMARCA, ¿POR QUÉ NUNCA GANA EL FESTIVAL DE EUROVISIÓN?

estrella dijo...

“Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez
cuando yo soñaba
un mundo al revés”.

El problema no son los cuentos, que se les puede dar la vuelta, el problema son los cuentistas, profesionales del cuento y cuentacuento, que se creen sus propios cuentos y que pretender hacer que cuelen como verdades.

P.D. sin sueños ni utopía no se cambia la realidad (Alfonso Guerra).

Cornelio dijo...

Si las mujeres danesas son iguales a los hombres, no me interesan, porque conozco daneses que son altos y rubios pero todos tienen bigote y pelos en las piernas.

Christiansen dijo...

¡Ay,ay,ay, lo que hacen las de la foto!

El sexo oral y la tradición oral de los cuentos forman parte de la cultura dinamarquesa.

Siro dijo...

Los cuentos son para dormir.

Felipe dijo...

La de la derecha de foto es la encargada aunque al gordo del jefe no podría subirlo así.

BERTA dijo...

Felipe, Principito, vivirías un cuento de hadas, si te dejaras llevar por los cantos de sirena de las tres mejores princesas del país, que te llenarían de placeres, gozos y degustaciones de la auténtica jalea real, en lugar de andar por los fosos y tugurios infectos que frecuentas con esas malas compañías del populacho.

TUS TRES BBB
(BELÉN, BEA & BERTA)

FUNCIO dijo...

¡ O VERDADEIRO PAÍS DE ENSOÑO É O PAÍS DE BREOGÁN, A NAZÓN DA CIDADE ÚNICA DA FELICIDADE PERPETUA!

¡ O PAÍS ONDE OS SEUS HOMES CONFÍAN NOS SEUS LÍDERES PORQUE OS SEUS LÍDERES CONFÍAN NOS SEUS HOMES!

¡ A SEGURIDADE, A LIBERDADE E A FELICIDADE NON ESTÁN EN DINAMARCA, ESTÁN EIQUÍ, Á TÚA VEIRA, Ó TEU REDÓR, NA CALICIA ETERNA, ETERNAMENTE POPULAR!

Nario dijo...

Eso, Funcio, eso, dales duro a los otros, a los descreídos y noxentos.