Queridos elefantes

viernes, 30 de noviembre de 2012

Foto: François Benveniste
"Buenas noches, queridos elefantes. En Nochebuena, como cada año, me dirijo a todos vosotros para transmitiros mis mejores deseos de paz y felicidad. Al término de este año difícil y complicado para todos, quiero hablaros con sinceridad y realismo, sin rehuir los problemas que nos aquejan como cazadores y como manadas. Llevamos varios años sumidos en una severa crisis económica, financiera y cinegética, cuyas causas complejas no son siempre fáciles de entender, pero cuyos efectos negativos son para todos evidentes; para muchos tristemente evidentes por su dureza, particularmente para los que habéis perdido paquidermos familiares en las cacerías. Esta es una crisis que está llamada seguramente a modificar hábitos y comportamientos económicos, sociales y cinegéticos. Hemos de saber reconocer con humildad cuáles han sido los comportamientos en los que, como individuos o como integrantes de safaris colectivos, hayamos podido equivocarnos. Sólo a partir de este reconocimiento, y con los mejores valores de nuestra sociedad por delante, podremos comenzar a superar esta crisis. Será necesario para ello un planteamiento global, un enfoque de conjunto, cuyas líneas maestras y medidas concretas corresponde diseñar, desarrollar y aplicar a los responsables políticos y a los agentes económicos y sociales. En este ámbito a mí me corresponde animar a esas instancias a trabajar sumando voluntades, no restándolas; acercando posiciones, no distanciándolas; buscando avenencias, no rechazándolas. Animarles a trabajar con diálogo y altura de miras, de miras telescópicas, con rigor y convicción. Sé, sabemos todos, que el camino de la recuperación no será corto ni tampoco fácil, que exigirá sacrificios, sacrificios de más elefantes. Por eso resulta tan importante que todos asumamos la trascendencia del momento y sepamos responder a los desafíos de una situación tan difícil como la que vivimos con el necesario realismo, pero también con mucha generosidad, con mucha solidaridad hacia quienes, por sus circunstancias económicas o familiares, son más vulnerables y necesitan de las cacerías para sobrevivir o para desarrollar su personalidad. Sufrimos una crisis de naturaleza global que ha puesto de manifiesto la dificultad de que cada país pueda afrontarla aisladamente. Las soluciones exigen establecer de forma coordinada medidas efectivas. De poco vale que el gobierno de Bostwana, por su cuenta, aisladamente, decida prohibir la caza de elefantes a partir de 2014. De poco vale que el gobierno de ese país alegue que la caza de elefantes "no es compatible con los compromisos en favor de la conservación y la protección de la fauna local, ni con el desarrollo de la industria turística local a largo plazo". Vosotros, queridos elefantes, sabéis que no se trata de turismo, sino de deporte, y el deporte es sano para todos. Precisamente, en esta noche, quiero dar las gracias a tantos elefantes que en los últimos meses se han interesado por mi salud, felizmente recuperada. Os reitero mis mejores deseos en esta Navidad y para el año que pronto comienza. Buenas noches". Sin elefantes africanos, sin discursos navideños, sin funciones reales...

4 comentarios:

CALATRAVA dijo...

AVISO A TODOS LOS REPUBLICANOS DE PACOTILLA:

¡SU MAJESTAD MATÓ ELEFANTES EN LA SABANA AFRICANA EN DEFENSA PROPIA!

BAR MARCÓN dijo...

¡OÍDO, COCINA!
¡UNA DE TIMBAL DE MIJO!

Siguiendo con nuestra semana gastronómica de las etnias africanas, ofrecemos a nuestros clientes un plato típico de las poblaciones del Sahel, de Senegal, mali, Níger y Chad, el TIMBAL DE MIJO. Para cuatro personas sensibles e implicadas en la lucha contra el hambre en el continente negro hacen falta: un par de tazas de mijo, que, como dice el proverbio africano, "cereal el mijo que no es para la boca del pijo", pues es el cereal de los pobres; una cebolla bien picada de las que hace llorar de rabia por las injusticias heredadas del imperialismo en los países africanos; un par de zanahorias, para eliminar la connotación fálica que tendría manipular una zanahoria sola; cuatro hojas de berza gallega, para disimular la falta de mestizaje cultural; dos pares de huevos, con dos cojones; tamari (si no se sabe qué es, preguntar a un negro del top manta procedente de Senegal, después de comprarle la última película pirata de Penélope Cruz); aceite vegetal virgen extra extra virgen para consumo humano; sal marina o terrestre. La elaboración es sencilla pero exige estar bien con uno mismo y con los espíritus de los antepasados: convencerse de que el timbal lleva carne magra de elefante matado por algún personaje de la aristocracia colonial; cocer el mijo durante tres cuartos de hora calculados mirando al sol de la sabana; condimentar con un poco de tamari o, si no se ha encontrado tamari en el ultramarinos de la esquina, viajar al Chad para conseguirlo o condimentar con especias para callos compradas en el Carrefour; partir la cebolla y hacer un sofrito o un so frito (el so frito sabe mucho mejor que el so cocido); trocear las zanahorias como se trocearía un nabo; trocear las hojas de berza haciendo serpentinas; condimentar todo con tamari o con algo; dejar cocer una media hora calculada igual que para el mijo pero con más concentración, que ya llevamos un rato y no es cuestión de perder más el tiempo cocinando estas africanadas; aparte, porque sino sería una chapuza, preparar una tortilla con los cuatro huevos, mejor de avestruz para que cunda cunda (que suena muy africano, aunque allí se escriba kunda, kunda); untar una sartén con aceite y hacer una capa de verduras como si fuese una capa tres cuartos; poner justo en el centro la tortilla, que nunca se puede llamar francesa, para no recordar al colonizador; cubrir con el mijo bien aplastado, golpeándolo como si fuese un esclavo; esparcir queso rayado, si el cliente cae bien, o solo miga de pan, si es un borde; poner a gratinar en el horno, estando bien caliente (el horno también); servir al ritmo de King África.

Cartaginés dijo...

¡ASÍ ME GUSTA, UN REY COMO ANÍBAL!

Aíndalecio Preto dijo...

Queridos elefantes, buenos días...

Es que todos lo días me despierto y saludo a los elefantes...

Luego con un café se me pasa la resaca...

¡VIVA EL REY!

¿QUÉ REY?

EL DE BASTOS MISMAMENTE.