Jarrón chino

jueves, 29 de noviembre de 2012

Foto: An Le
Felipe González, líder socialista, haciendo uso de su experiencia, como estadista y gestor de territorios, y haciendo uso de su libertad de expresión, como político comprometido que no se muerde la lengua, plantea la necesidad de reducir empleos y administraciones públicas en España. Concretamente, propone suprimir dos de cada diez empleos públicos y cuatro de cada diez ayuntamientos. Aunque para la reducción de empleos no habla de despidos masivos, sino de una disminución progresiva, vegetativa, amortizando las plazas vacantes por jubilaciones, cabe el desacuerdo con esta medida, porque la ratio funcionarios/usuarios es inferior en España a la de diversos países de su entorno, supuestamente modélicos; por otra parte, la eficacia del sector servicios español es igual o superior a la de varios de ellos. Sobre el reajuste de las instituciones administrativas, la afirmación rotunda de Felipe de que "este país no soporta cuatro administraciones superpuestas" puede parecer simplista, por sintética, y tal vez tuviese resolución por la vía de un Estado federal, mal explicado y mal comprendido. Sin embargo, la reforma del mapa municipal, pasando de ocho mil a cinco mil ayuntamientos, parece tan lógica como atrevida. La cifra de la reducción tendría que salir de un diagnóstico riguroso, no de la pura percepción intuitiva; un diagnóstico en el que, más allá de las variables territoriales y demográficas, se tuviesen en cuenta múltiples variables funcionales y sociales. La idea reformista de partida es válida, pero requiere precisión, para que la corrección, en su afán reduccionista, no arrastre vicios heredados. Un ejemplo: Galicia, treinta mil kilómetros cuadrados, dos millones ochocientos mil habitantes, trescientos quince municipios... en muchos de los cuales los habitantes cabrían en una manzana de edificios urbanos... en alguno de los cuales los habitantes cabrían en un edificio de una manzana urbana. Señala Felipe que se ha confundido descentralización con centrifugación del poder. Siendo así, carece de sentido hablar de la segunda descentralización, hacia el ámbito municipal, sin reconstruir el mapa municipal. No se trata de abordar fusiones puntuales y anecdóticas. No se trata de formular fusiones a la carta partidista o atendiendo al calendario electoral. No se trata de vincular la imprescindible reforma territorial a la coyuntura de la crisis económica o a ambiguas premisas de austeridad. Se trata de adaptar la realidad territorial a la realidad poblacional. Se trata de concentrar los servicios públicos en núcleos de un rango urbano que permita la generación de economías de escala. Se trata de ajustar el efecto backwash (concentrador) a las sociedades y territorios actuales, cuarenta años después de los polos de desarrollo, que eran otra cosa. Se trata de concentrar, mejorando y aumentando, los servicios públicos a la vez que se mejoran las condiciones de accesibilidad de los usuarios a los mismos. Se trata, en definitiva, de reducir las unidades territoriales y administrativas suministradoras de servicios públicos, reforzando los servicios públicos. Felipe nunca fue un jarrón chino.

5 comentarios:

Rebe dijo...

Un jarrón chino no tiene porque ser un jarrón comprado en los chinos.

CALATRAVA dijo...

ES PEOR SER UN BUJARRÓN CHINO, PORQUE ALLÍ LOS MARICONES SON PERSEGUIDOS.

estrella dijo...

Yo siempre tuve vocación de mujer florero, es una versión femenina del jarrón chino, que me pongan y me quiten y no me pidan mucho más. Mi preocupación consiste en adornar, poner color y no pensar demasiado.
A veces, como a los jarrones chinos, se me escapan ocurrencias y la gente queda sorprendida.
La diferencia entre la mujer florero y los jarrones chinos es que las primeras son mucho menos frágiles, no se rompen aunque caigan. El parecido, que en abos casos incomodan a quien quiere tener todas las repisas para sus propios galardones.
bss

FUNCIO dijo...

NON HAI PEOR QUE UN XEFE XARRÓN CHINO QUE PRETENDE QUE OS SEUS SUBORDINADOS TRABALLEN COMA CHINOS.

Nario dijo...

Funcio, meto "chino" en el computador y me sale "chinés", que debe ser un chino del Salnés.